TANIA SUÁREZ | A CORUÑA
El líder de una organización que prostituía a suramericanas en dos pisos de la Sagrada Familia y Os Mallos fue condenado a cuatro años y medio de prisión. El juez impuso a los otros cinco componentes de la banda, entre los que estaba la esposa del cabecilla, dos años de cárcel. El fiscal y los abogados de los acusados llegaron a un acuerdo sobre la condena, por lo que el juicio, que estaba previsto para ayer, no llegó a celebrarse. El representante del Ministerio público solicitaba que el dueño de los locales, M.A.R.P., fuese condenado a 29 años de prisión, al igual que su mujer. Para el resto de los imputados, la Fiscalía pedía penas de entre diez y quince años.
Los procesados fueron sancionados por cometer un delito contra el derecho de los trabajadores, pero no por los diez delitos de prostitución de los que en principio los acusaba el fiscal. Tanto el Ministerio público como el juez consideraron probado que las víctimas ejercían la prostitución voluntariamente y que no estaban retenidas ni coaccionadas, por lo que los miembros de la organización sólo fueron condenados por las condiciones en las que trabajaban las suramericanas.
La pareja que lideraba la banda era vecina de Abegondo y fue detenida en marzo de este año tras una investigación policial denominada operación Cascabel. Los procesados anunciaban los servicios de las mujeres en la prensa por 30 euros con nombres como Etiqueta Negra y Gatitas. El fiscal aseguraba en su escrito de calificación que las víctimas -todas de nacionalidad brasileña y sin permiso de residencia- tenían unas condiciones de vida y de trabajo "absolutamente abusivas", ya que estaban disponibles para los clientes todos los días de la semana las 24 horas. Las perjudicadas, según sostenía el representante del Ministerio público, tenían siete horas para dormir y una al día de descanso, pero si algún cliente reclamaba sus servicios tenían que estar "plenamente disponibles".
Las mujeres declararon que sólo tenían permiso para salir de los pisos, situados en las calles San Luis y San Sebastián, una hora al día y que el tiempo que estaban fuera era controlado por la persona que en ese momento ejercía las funciones de encargado. Las víctimas se hacían cargo de la comida y de la limpieza de las habitaciones donde dormían. En alguna ocasión, según los testimonios de las brasileñas, llegaron a coincidir nueve en la misma estancia, lo que les obligaba a tener que dormir dos en una cama individual.
La Fiscalía relataba en su escrito de calificación que las mujeres tenían que acceder a todas las peticiones de los clientes, incluyendo sexo oral sin preservativo, y que estaban obligadas a permitir que consumiesen drogas. Los agentes que participaron en la operación Cascabel afirmaron que las habitaciones, de siete metros cuadrados, vivían entre seis y ocho chicas. Los arrestados, según la versión que dio la policía, les daban unas sábanas al día, les prohibían ducharse entre cliente y cliente y las obligaban a mantener relaciones sexuales sin preservativo.
Los procesados, tres hombres y tres mujeres, además de a las penas de prisión, fueron condenados a pagar a cada una de las víctimas una indemnización de 6.000 euros. El cabecilla de la organización está en la cárcel desde el mes de marzo y el resto de la banda no ingresará en prisión porque sólo fueron condenados a dos años. La pareja que lideraba el grupo es administradora de una peluquería y de un salón de belleza situada en la Sagrada Familia. Los negocios, según la policía, los usaban para blanquear el dinero negro que obtenían de las prostitutas.