MARÍA PARDO | A CORUÑA
La magistrada del Juzgado de Instrucción número 3 ratificó la prisión para siete de las nueve personas procesadas por dedicarse al tráfico de cocaína preparada en un laboratorio oculto en un trastero de O Ventorrillo. El inquilino del piso donde los acusados adulteraban la droga reconoció ante la juez que se dedicaba al tráfico de sustancias estupefacientes, igual que hicieron otros de los sospechosos.
La unidad de estupefacientes de la Policía Nacional comenzó a investigar a este grupo en enero de este año. Los agentes pudieron comprobar cómo uno de los sospechosos, gerente de un bar situado en la calle Pascual Veiga, vendía droga a los clientes del establecimiento.
Las intervenciones telefónicas practicadas por la policía permitieron descubrir la identidad de las personas que le proveían la droga al gerente del bar y de otros acusados que participaban en la elaboración y venta de la cocaína. Parte de los implicados en la red de distribución desmantelada son hermanos o novios. En el momento de su detención, en junio de este año, el gerente del bar llevaba encima más de 300 gramos de cocaína.
Los agentes encontraron en el registro que realizaron en su casa cerca de cuatro kilos de cocaína cuyo valor en el mercado por dosis superaría los 42.000 euros. La policía apresó ese mismo día al primer sospechoso que reconoció su participación en los hechos y dueño del trastero convertido en laboratorio para preparar la droga.
En el primer cacheo al que fue sometido, cuando salía de su domicilio, le fueron incautados 485 gramos de cannabis. Los agentes no encontraron droga en el primer registro que hicieron en su domicilio, pero encontraron la llave de otro piso situado en el mismo edificio. El propio sospechoso les indicó que era en el trastero de esta otra vivienda donde guardaba la droga.
Además de básculas de precisión y múltiples objetos para el corte de la cocaína, los investigadores encontraron algo más de cinco kilos de cocaína, con un valor en el mercado de 296.000 euros, además de casi nueve kilos de hachís.
La policía, en el marco de la operación denominada Primavera, encontraron más droga en los cacheos y registros efectuados a los demás sospechosos, que también guardaban en sus domicilios cantidades de dinero que, según las sospechas de los investigadores, proceden de la venta de sustancias estupefacientes.
En el trastero aparecieron también tres pistolas, una escopeta de cañones recortados y diferentes cajas con cartuchos. En un altillo, dentro de una caja de madera, el inquilino guardaba más de 43.000 euros en efectivo procedente de la venta de cocaína. Los procesados, nueve de los 16 detenidos, están acusados de un delito contra la salud pública y el dueño del trastero de otro de tenencia ilícita de armas.