PABLO LÓPEZ | A CORUÑA
Los residentes de Cabo Santiago Gómez tienen claro que la situación de la zona en la que viven dista mucho de la normalidad y puede ser erradicada mediante la combinación de diferentes procedimientos policiales y legales. Las reuniones de las comunidades de los edificios han servido para la elaboración de un amplio programa de medidas que, según los afectados, servirán para acabar con el clima de inseguridad que respiran los vecinos de la vía.
. Cierre de locales. La mayoría de los vecinos coinciden al señalar que el cierre de los establecimientos que, según creen, atraen la delincuencia al barrio es la medida más adecuada y efectiva para recuperar la tranquilidad. Los residentes están seguros de que, como ocurría en el caso de la calle Pintor Joaquín Vaamonde, los establecimientos de alterne y el after hours incumplen los horarios marcados por la normativa y albergan entre sus paredes diversas actividades delictivas.
. Deportaciones. Los habitantes de la calle afirman que la mayoría de las prostitutas que trabajan cerca de sus hogares son inmigrantes ilegales, por lo que defienden que una revisión de documentación que fuerce su expulsión del país es el método más efectivo para alejar el negocio del sexo de este espacio en el centro de la ciudad.
. Contundencia. Los residentes recomiendan a los policías que sean más expeditivos en sus visitas a la calle Cabo Santiago Gómez. Los que han presenciado alguna de las peleas ocurridas en la zona afirman que de poco sirve que los agentes se limiten a poner paz después de la reyerta si los altercados no implican detenciones y sanciones severas para los que participan en ellos.
. Seguridad privada. Los ocupantes de los pisos ubicados en los edificios más próximos a los locales cuya presencia critican los vecinos meditan instalar cámaras de seguridad que graben lo que sucede en la calle o guardias privados que permitan que los residentes se sientan más tranquilos cuando pasean por la zona.
. Batidas. Existen numerosos vecinos contrarios a la organización de patrullas ciudadanas, por considerar incorrecto enfrentarse a la violencia con más violencia. La actuación de un residente que acudió a una reunión de su comunidad vecinal con un bate de béisbol y dispuesto a enfrentarse a los delincuentes demuestra, sin embargo, la falta de confianza de unos pocos vecinos en que el Concello o las fuerzas de seguridad resuelvan sus problemas.
. Iluminación. La luz es una enemiga de los que actúan al margen de la ley, según explican algunos residentes. Hay vecinos que han aumentado la iluminación de sus portales con la esperanza de alejar a los criminales hacia zonas más sombrías y, al mismo tiempo, para sentirse más tranquilos al regresar a sus hogares por la noche.
. Información. Las comunidades de los distintos bloques han colocado carteles en el barrio para recomendar a los menores que no paseen solos o para advertir a gamberros y delincuentes de la existencia de cámaras dentro de los portales. Los vecinos opinan que esta campaña puede servir para evitar riesgos innecesarios y prevenir incidentes.