ANA RODRÍGUEZ | A CORUÑA
La palabra crisis en japonés está compuesta por dos caracteres: uno significa "peligro" y el otro "oportunidad". Las mentes optimistas no se olvidan del segundo y le ven hasta caras buenas al momento de recesión. La concejal de Urbanismo, Obdulia Taboadela, se contagia de la filosofía positiva de su alcalde y hurga en el desánimo generalizado para encontrar algo de color rosa. ¿Que hay crisis? ¿Que ha saltado por los aires la vehemencia constructiva del país? Pues eso hasta puede ser bueno para el plan Busquets, que será aprobado inicialmente en un pleno extraordinario antes de que finalice el año.
Y es que, una vez que una mayoría absoluta de la Corporación municipal dé luz verde al plan de ordenación, al que se le habrán incorporado ciertas recomendaciones de la Xunta, se suspenderán las licencias urbanísticas para aquellos puntos en los que el plan nuevo contradiga al plan vigente, el de 1998, con "bastante densidad edificativa, donde se construyó mucho y no se construyó todo bien".
Para la concejal es "de agradecer" que el "afán edificativo" esté estancado y que, por tanto, la crisis les esté dando tiempo a "pensar y repensar" el nuevo modelo de ciudad que se pretende desarrollar en un plazo de doce años.
Doce años, si la crisis lo permite, claro. Y ahí está la parte en la que el peligro es mayor que la oportunidad. Sólo un 21% del desarrollo del plan depende directamente de las arcas municipales. En sus correcciones, la Xunta exigió al Concello que modificase su estudio económico porque el plan no podía contener "previsiones de financiación" para ejecutar sistemas generales y actuaciones públicas que se atribuyen, sin consultar antes, a otras administraciones.
Taboadela asume que la capacidad económica del plan está condicionada por la situación económica, pero no le preocupa. Lo importante, para la edil, es que ordene los usos y que se diseñe la ciudad del futuro, incluso más allá de los doce años que fija como horizonte el plan: "Si no es posible hacerlo en doce años porque el escenario económico no lo permite, tenemos toda la vida por delante".
La concejal sostuvo que, en estos momentos, el departamento municipal de Urbanismo está introduciendo las "aportaciones" o correcciones de la Xunta, ultimando los detalles para que el plan pueda tener su aprobación definitiva en un pleno extraordinario a finales de este mes o en diciembre.
Se trata de un plan verde, explicó ante el COAG, que une dos "hitos": la estación intermodal y la reordenación del puerto. Sobre todo en lo que se refiere a la primera fase (Batería y Calvo Sotelo) y segunda (muelle petrolero de San Diego). Otra cosa es la tercera: A Palloza (pesquero) y Centenario, con "alto rendimiento" por el tráfico de contenedores y cuya desafectación se hará sólo "si se encuentran más ventajas que desventajas".