A. RODRÍGUEZ / M. OTERO | A CORUÑA
Los unos por los otros, y el colegio sin barrer. Los pequeños de tres aulas del centro Montel Touzet, en la Ciudad Vieja tuvieron que ser reubicados ayer. El problema, las goteras que caen cada vez que la lluvia reaparece con intensidad. En el Concello, hacen a la Xunta responsable y reclaman una cubierta nueva. La Xunta asegura que se trató de un problema puntual y que el Ayuntamiento debe limpiar los canalones para que no se vuelva a producir. Estos dimes y diretes son viejos conocidos de los directores de muchos colegios de Educación Infantil y Primaria públicos de la ciudad, muchos de ellos construidos hace décadas y que necesitan mejoras, principalmente en sus techos o sus obsoletas instalaciones eléctricas.
En el transcurso de una rueda de prensa sobre otro asunto, el concejal de Educación, Carlos González-Garcés, denunció que el temporal había impedido que los alumnos de tres aulas del Montel Touzet pudieran recibir enseñanzas en sus clases habituales. Según sus palabras, el agua entró y produjo una inundación en las habitaciones.
"Es imprescindible cambiar la cubierta y quien tiene que cambiarla es la Xunta", manifestó González-Garcés, que explicó que los técnicos del Concello se habían desplazado en la mañana de ayer al colegio para evaluar los daños. "No es justo", añadió, "que las inversiones en los CEIP las haga exclusivamente el Ayuntamiento y no quede claro de quién es la responsabilidad de solventar el problema".
Aunque tras hablar con la Consellería, la directiva del centro declinó realizar declaraciones, miembros de la plantilla del colegio de la Ciudad Vieja confirmaron el suceso y que la mejora de la cubierta es algo que llevan reclamando desde hace varios años.
¿Cuál es la respuesta de la Consellería? Para la Xunta no hay tal problema de competencias ni en este caso ni en otros. La jefa territorial de Educación, María Teresa Villaverde, argumenta que sólo hubo que sacar a los niños para secar el suelo y que entró agua "como entró otras veces". Habla por el director del Montel Touzet y comenta que, según lo que le transmitió el responsable del centro por teléfono, no llamaron directamente a la Xunta al entender que sólo se trataba de agua acumulada en los canalones y que eso era algo que debían analizar y solucionar los técnicos municipales.
En todo caso, defiende que, una vez incorporada al cargo, visitó el centro de la Ciudad Vieja y que la Xunta procederá este año a cambiar algunos de los ventanales. La reforma de la cubierta, añade, está comprometida para el año 2010.
El concejal de Educación lamentó que se repitan casos como este en la ciudad, más en los centros de Educación Infantil y Primaria que en los de Secundaria y Bachillerato. Son más de ocho mil niños de entre tres y doce años los que cursan sus estudios en uno de los 26 colegios públicos que hay en la ciudad.
La teoría dice que el Ayuntamiento se encarga de las reparaciones pequeñas e inmediatas (mantenimiento, conservación del edificio y limpieza) y la Xunta ha de abordar las grandes intervenciones con mayor presupuesto (infraestructura y obras). Otras responsabilidades municipales son la vigilancia y la climatización.
En algunas escuelas coruñesas sí perciben que esta división de competencias está perjudicando a sus instalaciones, muchas de ellas obsoletas o con problemas. En el colegio Anxo da garda llevan esperando catorce años a que cualquier administración de cualquier color político les haga caso.
Indefenso ante la situación, hace no más de quince días, el director de la escuela de Monte das Moas presentó una petición al Valedor do Pobo para que se dirima "de una vez por todas" si es la Administración autonómica o la local quien debe ayudar a un colegio que no ha sufrido grandes mejoras de infraestructuras desde su creación, en 1968. También espera por algo parecido un colegio fundado más o menos en la misma época, el CEIP Raquel Camacho, en el barrio de Agra do Orzán con 383 alumnos y una instalación eléctrica de casi medio siglo.
La Xunta defiende que es cuestión de "prioridades" y "urgencias" y que, desde la toma de posesión de la nueva delegada del PP, se han abordado obras en los sistemas eléctricos, calefacciones o baños de tres de los 26 colegios públicos de Educación Infantil y Primaria de la ciudad: Ramón de la Sagra, Eusebio da Guarda y Zalaeta.
La problemática en los centros no es ajena a los directores de los centros. Como responsables de las instalaciones, son ellos los que en la mayor parte de las ocasiones deben trasladar las quejas por las deficiencias a las diferentes administraciones y lidiar también con las protestas de los padres por el estado en el que se encuentran los centros en los que estudian sus hijos. La Asociación de Directores de Colegios Públicos de A Coruña, por lo tanto, conoce la situación en algunos colegios, aunque no ha centrado su actividad durante los últimos meses.
Más centrados en las incidencias propias del inicio del curso, las carencias de los centros no han protagonizado el debate entre directores durante las reuniones periódicas de las asociación, según reconoce su presidente, Venancio Graña. "Somos muchos", disculpa. Pese a ello reconoce que muchas de las peticiones de los centros en materia de instalaciones "no están atendidas todavía". Con obras pendientes en algunos centros y en espera de que se materialicen los compromisos en otros, como recuerda Graña, las preocupaciones de los directores de los centros se centran en el personal, en una parte importante de la plantilla de los centros.
Olvidadas la implantación del nuevo programa de libros de texto, los protocolos de la gripe A y las evaluaciones de diagnóstico en quinto de primaria, a la asociación le preocupa especialmente la falta de conserjes. Denuncian que las bajas por jubilaciones, enfermedades o traslados no están siendo cubiertas por el Ayuntamiento, con los perjuicios que conllevan para el funcionamiento de los centros.
Esto representa, según Graña, una "queja generalizada" por parte de todas las directivas de los centros de la ciudad. Lamentan que el Consistorio coruñés no tenga previsto un número suficiente de suplentes para suplir las bajas. Sin embargo, el Concello asegura que, en estos momentos, todos los puestos de vigilancia están cubiertos.