MARÍA PARDO | A CORUÑA
Veinte millones de dólares, algo más de trece millones de euros, es la cantidad que la empresa Montecarlo Aviation (MCA) reclama a Inveravante, la corporación que preside Manuel Jove Capellán, por la supuesta reserva de un jet privado que no llegó a comprar.
La empresa demandante acusa a Inveravante de haber actuado de mala fe y de haberle hecho perder una importante suma de dinero por haber tenido 25 días el aparato fuera del mercado. El letrado de MCA acusó a la sociedad de inversiones de Jove en el juicio que ayer se celebró en el Juzgado de Primera Instancia número 5 de simular que las negociaciones seguían abiertas cuando ya habían comprado otro avión privado.
Según Montecarlo Aviation, Inveravante se comprometió en una carta de intenciones a pagarle 59 millones de dólares por el avión el 29 de febrero del año pasado. Las empresas se dieron un plazo de 25 días para cerrar el trato, que incluía la obligación de que MCA avisase al constructor de la aeronave de que estaba vendida y que retirase la oferta de todas las páginas especializadas donde se había anunciado que estaba disponible.
La demandante sostiene que cumplió su parte del trato y acusa a Inveravante de incumplir varios puntos de la carta. Uno de ellos era la obligación de entregarle como depósito un millón de dólares que la sociedad coruñesa nunca llegó a ingresar. Una de las abogadas de la corporación fundada por Jove en 2007, Ana Soriano, afirmó ayer ante la juez que no lo hicieron porque el vendedor no les facilitó ningún dato bancario de la cuenta donde tenían que depositar el dinero.
MCA sostiene en su demanda que Inveravante ya se había comprometido con otra empresa el 18 de febrero a la compra de la aeronave que finalmente adquirió y que, a pesar de ello, iniciaron con ellos conversaciones cuando sólo tenían pensado comprar un jet. Soriano afirmó ayer que, "desde el primer momento" informaron al intermediario que les ofreció el avión de MCA (un Falcon 7X) que estaban mirando otras posibilidades. La abogada declaró que el 4 de marzo informaron al broker que les ofreció el Falcon que ya no tenían interés en el mismo y explicó que el contrato del jet que finalmente adquirieron no se hizo el día 18, sino tiempo después. Alegó que esa es la fecha que aparece en el documento firmado ante notario debido a un error.
Los representantes de Inveravante explicaron ayer que se decantaron por otro avión, un Gulfstream G550, porque se lo entregaban antes y a un precio menor. Ana Soriano indicó que les corría prisa porque no se trataba de un capricho, sino de una "necesidad profesional", ya que los directivos de la empresa tienen que viajar con mucha frecuencia a México, Canadá y República Dominicana, entre otros países, y necesitaban un avión que pudiese llegar hasta estos puntos sin tener que hacer escalas. El letrado de Inveravante en este procedimiento sostuvo ayer que la carta de intenciones firmada no era vinculante y que la sociedad coruñesa estaba en su derecho de negociar con otros vendedores sin que pueda ser legalmente reprendida por ello.