RUBÉN GARCÍA | A CORUÑA
Lo que se gana por un lado se pierde por el otro. Con una expresión de este estilo argumenta el Ayuntamiento el aplazamiento de la peatonalización de la Ciudad Vieja. Existen discrepancias sobre qué vehículos contarán con tarjeta de estacionamiento una vez se cierre el barrio al tráfico, aunque fuentes municipales también han asegurado que los trabajos de rehabilitación del casco histórico dificultan la puesta en marcha de la peatonalización. Dicho de otra manera: con aceras levantadas, fachadas de edificios cubiertas con andamios para su recuperación o cambio de adoquines, cerrar la circulación y establecer puntos concretos de aparcamiento para residentes es más complicado.
"En la Ciudad Vieja, hay una obra cada dos por tres", esgrimen desde el Gobierno municipal, que pone como ejemplo aquellos proyectos pendientes que tienen por ejecutar los departamentos de Rehabilitación e Infraestructuras. Sólo para el próximo año, en el anexo de inversiones de los presupuestos, se incluyen 1,62 millones para cumplir el convenio entre el Ayuntamiento, la Xunta y el Ministerio de Vivienda para continuar con los trabajos de rehabilitación del centro histórico, un proyecto que se prolongará hasta 2011, según se recoge en las cuentas municipales.
La Concejalía de Tráfico también está pendiente de que Infraestructuras acondicione las tres parcelas que cedió el Ministerio de Defensa en A Maestranza, en las inmediaciones del cuartel de Atocha. Ayuntamiento y Gobierno firmaron en julio el convenio: el departamento de Carme Chacón cede de manera gratuita los solares -sin uso en la actualidad- porque pospone su urbanización, al menos, hasta 2015.
Al intento de compatibilizar la peatonalización con los planes para mejorar la imagen arquitectónica del barrio y a los trabajos para preparar los solares de A Maestranza como puntos de estacionamiento, se suma otro problema: las quejas lanzadas en las últimas semanas por los vecinos, a raíz de la carta que les envió el Ayuntamiento para estudiar cuántas tarjetas de estacionamiento será necesario conceder.
Los residentes destacaron que en el barrio vive mucha gente mayor sola, por lo que pidieron que también se tengan en cuenta los vehículos de sus familiares, para que tengan la posibilidad de acceder a la Ciudad Vieja y encontrar aparcamiento a cualquier hora del día.
Por todas estas dificultades, el Ayuntamiento aplazó la peatonalización, "como muy pronto", hasta el próximo verano, se comprometió con los vecinos de la Ciudad Vieja a crear una comisión para analizar los casos y amplió en una semana el tiempo para que aclaren quiénes necesitan una tarjeta de estacionamiento -el plazo de solicitud terminaba, en un principio, el 27 de noviembre-.
La Concejalía de Tráfico tenía previsto habilitar 600 plazas de aparcamiento para residentes y comerciantes, distribuidas la mitad en los solares de Defensa y la otra mitad en calles interiores del barrio: seis plazas en Alfonso IX; siete en Isabel López Gandalla; 12 en Cortaduría; 15 en Herrerías; 20 en el paseo de O Parrote; 22 en la plaza General Cánovas; 24 en General Alesón; 30 en Nuestra Señora del Rosario; 40 en el paso de la Dársena; 42 en el Campo de la Estrada; y 80 en el calle de A Maestranza.
En lo que parece que no hay discrepancias es que el actual acceso por Puerta Real se cerrará al tráfico rodado, una decisión que también puede repetirse en el callejón de San Benito. El plan de peatonalización fija ya los horarios de uso general y restringido: el acceso a todos los vehículos estará permitido entre las 06.00 y las 11.00 horas, para facilitar la carga y descarga -como ocurre en las zonas comerciales como A Gaiteira y calle Real-, y el resto del día será cuando sólo se permita la entrada a vehículos con tarjeta de residente.