Intelectuales, tertulia y botijos de cerveza

La célebre Casa Enrique, que cerró hace tres años, estaría a punto de cumplir los 80

 
Enviar
Imprimir
Aumentar el texto
Reducir el texto
Clientes de Casa Enrique, con Cunqueiro en el centro. / la opinión
Clientes de Casa Enrique, con Cunqueiro en el centro. / la opinión 

A. R. | A CORUÑA Si sus puertas permanecieran todavía abiertas, estaría a punto de convertirse en un octogenario. Fundado en la II República, Casa Enrique se convirtió, con el paso de los años, en referencia para numerosos intelectuales como Urbano Lugrís o Cunqueiro y también de todo aquel que vivía en el Castromil.

Conductores, revisores, mandaderas, limpiabotas, vendedores de almendras garrapiñadas, viajantes con maletas de muestrarios, soldados de permisos, estudiantes universitarios... Todos ellos, de cualquier clase o condición disfrutaba de claretes, castillas o ribeiros, además de degustar bocatas de chorizo o queso y pinchos de lomo, sardinas enlatadas o anchoas, en sus barriles y en sus mesas de mármol con pies de hierro.

Enrique Pérez Erol abría el mítico establecimiento de la calle Compostela en 1930, sin pensar que en los años cincuenta se convertiría en el punto de encuentro de la intelectualidad. En esa década y en décadas posteriores, ya bajo el mando del ahijado del fundador, Eduardo Seoane, y de su último comandante, Santiago Naya.

Cuentan que allí Urbano Lugrís le descubrió el alma al jamón, tal era la finura y transparencia con la que cortaban el gustoso pernil. También era parada de Álvaro Cunqueiro, tertuliano y cuentacuentos extraordinario, y de jóvenes poetas como Manuel María, Uxío Novoneyra o Antón Avilés de Taramancos, que cumplía servicio militar en la Comandancia de Marina.

Toque de queda

Lo mejor, cuando se juntaban las mesas y se montaban cuchipandas colectivas. Jarras de vinos variados, embutidos, aceitunas, mucha charla y risa, mucha risa. Eso sí, como todo el mundo era como de la casa, todo el mundo sabía cuando tenía que marcharse.

Enrique se encaramaba a una silla para darle cuerda a un reloj de pared y, además, adelantar un poco la aguja del minutero para regular un defecto de serie de la maquinaria. Con las mismas, los presentes se ponían la chaqueta y tenían dos opciones. La más sana, refugiarse en sus casas y, la más bandarra, seguir la juerga por donde la noche dictara.

Casa Enrique cerró sus puertas en enero de 2006. Su contrato antiguo de alquiler finalizaba en cinco años y Santiago Naya adelantó la jubilación. Allá se fueron los famosos botijos de cerveza para dejar paso a una lujosa joyería.

COMPARTIR
 
 
 

Envía tus propios eventos

A partir de ahora puedes ser tú el que complete los actos de AGENDA CIUDAD Y CULTURA. Para ello solo tienes que registrarte en el canal, y añadir tu convocatoria a través de un formulario muy simple.
 
  Vida en A Coruña

TEXTO

DESCRIPCION
 Ver galería »
   CONÓZCANOS:   CONTACTO  |  LA OPINIÓN A CORUÑA  |  LOCALIZACIÓN       PUBLICIDAD:   TARIFAS WEB  |  TARIFAS PAPEL  |  CONTRATAR   
laopinióncoruña.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopinióncoruña.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
Adaptado a la Ley de Protección de Datos por
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Opinión de Zamora  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes