MARÍA PARDO | A CORUÑA
La Audiencia provincial ha condenado a nueve años de prisión a un hombre por abusar durante años de su vecina, menor de edad. Los tocamientos comenzaron, según la sentencia, en 2002, cuando la víctima tenía diez años y comenzó a frecuentar la casa del agresor, situada en Monelos, para jugar con sus nietos.
Aprovechándose de la relación de confianza con la niña, pasó de acariciarla y abrazarla a tocarle los pechos y los genitales. Las primeras ocasiones lo hizo por encima de la ropa, pero después pasó a hacerlo por debajo. Con el paso de los años, la víctima dejó de relacionarse con los nietos del acusado, pero él acudía dos o tres veces a la semana a la casa de la niña -que tenía quince años- y la obligaba a que lo masturbase. En más de una ocasión, como la víctima contó en el juicio, el acusado le introdujo los dedos en la vagina.
Cuando la menor le decía que no quería verlo más, el condenado la amenazaba con que iba a denunciar a su padre por abusar de ella y que se lo iba a contar a todos los vecinos. Los abusos finalizaron en junio de 2008, cuando el padre de la menor llegó a casa antes de lo previsto y sorprendió al acusado junto a su hija, que estaba semidesnuda. El sospechoso declaró ante los magistrados que lo juzgaron que iba con frecuencia a casa de la menor para apoyarla frente a los abusos de su progenitor, una versión que la sala no ha creído.
La sentencia destaca "la claridad y coherencia de la narración de la víctima". Los informes forenses y psicológicos sostienen que la menor ha perdido la autoestima, sufre sentimientos de culpa y vergüenza, además de un cuadro de adaptación patológica al trauma vivido, lo que deja abierta la posibilidad de que el futuro presente cuadros psicopatológicos. Además de la pena de cárcel, el condenado no podrá residir en el término municipal coruñés hasta dentro de trece años y tendrá que indemnizar en 12.000 euros a la víctima.