JOSÉ MANUEL GUTIÉRREZ A CORUÑA
-¿Cómo surgió la idea de organizar una fiesta de vecinos de A Coiramia?
-Mucha gente del barrio comentaba que se están haciendo celebraciones semejantes en el Gurugú y la Ciudad Vieja y que lo habían intentado varias veces. Yo me ofrecí a ponerla en marcha porque tengo experiencia en hacerlo para mi sector profesional, el de la joyería. Quienes van a asistir son personas que nacieron en el barrio o que viven ahora en él, así como comerciantes y cualquiera que esté interesado en participar. Hay mucha gente que ni siquiera sabía que el barrio se llamaba A Coiramia, nombre que proviene del lugar que se dedicaba a secar el cuero y que estaba situado junto a un río cercano a la actual parroquia de San Benito.
-¿Cuál es el objetivo de la celebración?
-En los últimos años se ha perdido el antiguo espíritu del barrio, en el que todos nos conocíamos, de forma que casi ni se puede saludar a una persona por la calle porque baja la cabeza al temer que tú no la saludes. Lo que pretendemos es recuperar aquella convivencia que existía entonces.
-¿Qué papel jugó en esta iniciativa la sección de LA OPINIÓN conocida como La ciudad que viví?
-Importante, porque nos permitió recordar a personas y lugares que conocíamos. Ahora hay gente que participaba en los guateques que se realizaban en una sala de la antigua parroquia de San Pedro y que desde hace más de un año se reúne para recordar aquellos tiempos. Parece que estamos en una segunda juventud en la que personas que estamos en torno a los sesenta años tratamos de revivir épocas pasadas.
-Uno de los recuerdos más intensos de su generación son las fiestas y verbenas que se organizaban en todos los barrios.
-Sí, porque se trata de la época en la que éramos unos mocitos que íbamos detrás de las niñas y en la que había una rivalidad sana entre los barrios, donde nos conocíamos todos y nos daba igual jugar al fútbol en cualquier parte con los chavales de allí. Aunque tuviera muchos habitantes, realmente la ciudad era entonces como un pueblo en el que todos nos encontrábamos en la calle Real o en la de la Estrella, de forma que cuando bajábamos a tomar un vino empezaba uno solo y acababa juntándose con más de veinte personas.
-¿Cómo se pueden inscribir los interesados en participar en la fiesta de A Coiramia?
-A partir de enero vamos a instalar varios lugares de inscripción en el barrio para recoger hasta 300 solicitudes, ya que es el aforo máximo del salón del restaurante El Pantano en el que vamos a realizarla. La fiesta será el 8 de mayo, tiene una cuota de 60 euros que incluye el traslado en autocar y consistirá en una misa campesina cantada por el coro del Club de Tenis, tras lo que habrá una cena y la actuación del cantante Juan Dopico y de un dúo malagueño, así como una tómbola con regalos aportados por comerciantes del barrio.
-¿Existe intención de realizar esta iniciativa en años sucesivos?
-Yo espero que ésta sea la primera de todas las que van a realizarse en el futuro porque creo que nos va a gustar mucho. La gente está muy entusiasmada y hay a quien ya se le está haciendo larga la espera hasta el mes de mayo.