R. GARCÍA / M. MOSQUERA A CORUÑA
La falta de capacidad en la planta de la Sociedade Galega do Medio Ambiente (Sogama) obliga a solucionar los problemas en Cerceda antes de cumplir el acuerdo con Nostián para gestionar las basuras que no pueden tratar en sus respectivas instalaciones. La empresa asume que será casi imposible llevar a la práctica el pacto que se firmó en 2007 -con el visto bueno de la Xunta bipartita y del Ayuntamiento-, pero aún así incluye en sus presupuestos de 2010 la posibilidad de recibir alrededor de 106.000 toneladas de A Coruña, por las cuales Albada pagaría 2.285.360 euros.
Sogama incorpora a los presupuestos del próximo año los ingresos procedentes de las instalaciones de Nostián, más por una cuestión técnica y administrativa que real, pues es improbable que empiece el intercambio de los residuos. "Se incluye este año en las instalaciones del Complejo Medioambiental de Cerceda la valorización directa del rechazo procedente de la planta de residuos de Nostián bajo la hipótesis de recibir 106.000 toneladas al año de CDR (combustible derivado de residuos, el rechazo que no se puede reciclar) a un precio de 21,56 euros por tonelada", aclara la empresa en la memoria económica.
La Sociedade Galega do Medio Ambiente admite la dificultad de poner en marcha durante los próximos doce meses el acuerdo firmado con Albada en julio de 2007; un retraso que también afecta a su nivel de ingresos, pues Sogama estimó que podría recaudar al año alrededor de 2,28 millones de cumplir sus previsiones de tratar 106.000 toneladas de CDR procedentes de Nostián.
El Ayuntamiento dio por roto en agosto la posibilidad de llevar a cabo el intercambio de basuras. La Concejalía de Medio Ambiente responsabilizó a Sogama de incumplir el convenio, aunque desde Cerceda alegaron que era Albada quien se tiene que encargar de adecuar las dos instalaciones. El acuerdo consistía en que Nostián produciría combustible derivado de residuos para luego enviarlo a Cerceda para su incineración.
Pero la propuesta de hace dos años tenía una segunda parte que tampoco se ha cumplido: Sogama enviaría a Nostián el compost que produciría en sus instalaciones con el objetivo de que Albada lo utilizase para generar energía eléctrica en los biodigestores.
Pese al acuerdo, el Ayuntamiento fue el primero en criticar la gestión de los residuos de Sogama y su apuesta por la incineración. La edil de Medio Ambiente, Nieves Vázquez, llegó a definir la planta de Cerceda como el "gran monstruo de la basura", durante un pleno extraordinario solicitado por la oposición para analizar la situación del complejo de Nostián. El Concello siempre defendió en público a Albada, aunque luego denunció a la empresa ante la Xunta bipartita por supuestas irregularidades urbanísticas dentro del recinto.
La imposibilidad de llevar a la práctica el acuerdo provoca, según el Ayuntamiento, que tenga que enviar los residuos que no puede tratar a un vertedero del municipio de Sobrado dos Monxes. Primero lo hizo al lugar de Areosa, en Cerceda, pero la Xunta detectó irregularidades en esta escombrera, por lo que el transporte de los rechazos se dirigió a Sobrado. Cuando Albada empezó a enviar la basura a Areosa pagaba una media de 125.000 euros mensuales: llevaba al basurero 5.000 toneladas y el canon era de 25 euros por tonelada.