TANIA SUÁREZ | A CORUÑA
Un acusado de tener armas ilegales en su vivienda y usarlas para amenazar a su hija aseguró que compró las pistolas en Suiza para matar conejos y que en la actualidad sólo las utilizaba para matar cerdos. "Desde que vine a Galicia nunca salieron del armario de doble fondo donde las tenía guardadas para que nadie diese con ellas y no hubiese peligro. Mi hija es una mentirosa. El cerdo sí que lo matábamos con una de las pistolas", afirmó el procesado durante el juicio celebrado ayer en la sección primera de la Audiencia Provincial.
La hija del imputado y su ex mujer declararon en la vista que el acusado las amenazaba habitualmente con los revólveres. "Sabía que en la casa había armas porque me apuntaba con ellas cuando le apetecía", dijo la ex pareja del individuo, que está acusado de tenencia ilícita de dos revólveres, una pistola y un pistolete y de detener a su hija contra su voluntad el 12 de julio de 2001. La ex mujer del imputado acudió ese día al domicilio en el que vivían el acusado y su hija porque la joven la llamó para decirle que su padre la tenía encerrada en casa y que la amenazaba. "Me dijo que la tenía secuestrada y que no la dejaba salir, que le decía que si se marchaba la mataba. Llamé a la policía y vinieron conmigo a la casa. Yo sabía que había armas porque tanto en España como en Suiza nos apuntaba con ellas", relató la ex pareja del individuo.
La Guardia Civil descubrió que en la vivienda guardaba pistolas para las que no tenía licencia, por lo que el Ministerio fiscal solicita que sea condenado a dos años y seis meses de prisión. La acusación particular pide que además de esa pena el tribunal le imponga cuatro años de cárcel por cometer un delito de detención ilegal.
"Yo vi a mi padre salir de casa con una pistola y a veces nos la enseñaba en cualquier sitio y nos decía que mirásemos el juguete", aseguró la hija del procesado. La mujer afirmó que soportó muchas cosas de las que sucedieron en la casa en la que vivía con su padre por necesidad. "No tenía a donde ir", subrayó. "Ese día tuve una discusión con él y le dije que me iba a ir porque prefería vivir debajo de un puente que seguir allí. Entonces me quiso pegar y yo me encerré en mi habitación. Cada vez que intentaba salir venía y me decía que me iba a matar", dijo la víctima, quien confesó que le tenía "pánico" porque sabía que guardaba pistolas en casa.
La perjudicada contó que desde su habitación consiguió llamar a su madre desde el móvil. "Casi no había cobertura y él lo sabía. Al final pude llamar aunque casi no se escuchaba nada", relató. Unas horas más tarde apareció en casa su madre acompañada por la Guardia Civil. Fue entonces, según su versión, cuando pudo salir de la estancia. El acusado niega estos hechos y asegura que las armas sólo las usó en Suiza para matar conejos porque era obligatorio y que ahora mataba cerdos con una de las pistolas.