MARCOS OTERO | A CORUÑA
Habilidades que por cotidianas y profundamente asimiladas carecen de importancia para la mayoría de la población se convierten en tesoros para determinados colectivos afectados por algún tipo de dolencia degenerativa. El tacto, el olfato y el oído se resienten en aquellas personas aquejadas por enfermedades como el alzheimer. Para que sonidos como los de un pájaro, olores procedentes de las flores o formas de distintos tamaños no se borren de sus memorias, el centro gerontológico La Milagrosa ultima la instalación de un parque "pionero" en el tratamiento de este tipo de dolencias; un verdadero "jardín de los sentidos", como lo bautizan sus responsables.
El investigador de la Universidad José Carlos Millán Calenti ejerce la gerontología clínica en el centro y destaca la importancia de espacios como este para la búsqueda de tratamientos más eficaces contra las enfermedades degenerativas. El lugar es tan sencillo como el objetivo que persigue: "Estimular todos los sentidos", en palabras del profesor Millán Calenti. Una vez inauguradas las instalaciones el próximo 1 de diciembre, las 34 personas que acuden al centro de día de La Milagrosa y las sesenta ingresadas en la residencia podrán beneficiarse de las nuevas dependencias. Al mismo tiempo, el personal investigador y médico del complejo gerontológico podrá comprobar los avances en sus comportamientos.
En un espacio de 776 metros cuadrados cedido por la Diputación al lado del edificio del centro, la nueva área de estimulación cuenta con zonas diferenciadas según los sentidos que se pretenden potenciar. Así, el camino central por el que se desciende desde la residencia dispone de diferentes estímulos de colores y materiales: la madera alterna con el cemento y el pavimento acolchado para que los pacientes aprecien las diferencias entre uno y otro material. El particular recorrido a través de los sentidos continúa con una zona de jardineras con diferentes especies de plantas y flores colocadas también para que los residentes mantengan las capacidades olfativas. "Esta es la única residencia que funciona también como centro de investigación", justificó ayer Millán Calenti durante la visita que efectuó a las instalaciones el presidente de la Diputación, Salvador Fernández Moreda, acompañado de la presidenta de la Asociación Provincial de Pensionistas y Jubilados, María Luisa Ansorena.
Millán Calenti añadió que el espacio está configurado de tal forma que se convierta en un lugar al que los pacientes puedan acceder de forma "autónoma", de manera que se constituya también como un "lugar de ocio" dentro de las instalaciones que componen el complejo gerontológio de La Milagrosa.
Para que los residentes se acerquen al área de estimulación sin ayuda, el recorrido completo cuenta con barandillas y bancos colocados en varios puntos. Por ejemplo, frente a la pajarera, donde el sentido a estimular es el oído. Para el tacto están reservadas tres urnas con formas de diferentes tamaños en su interior.
El esfuerzo por contar con un espacio de características únicas fue subrayado por Moreda, encantado y "orgulloso" de colaborar con "causas justas" como la del centro geriátrico, dijo. María Luisa Ansorena, en su caso, destacó el empleo que generan la residencia y el centro de día en funcionamiento en La Milagrosa.