GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
A quién quieres más, ¿a mamá o a papá ? A esa cruel pregunta se enfrentan cada día los residentes en la zona Cabo Santiago Gómez y es que su defensa se la disputan la asociación vecinal de la Plaza de San Pablo, Paseo de los Puentes y Ciudad Jardín y la que lidera Gerardo Crespo, la de El Ensanche.
Los que tienen la "custodia" de los residentes de la calle Cabo Santiago Gómez se quejan de "usurpación", de que sean otros los que se pongan a mediar en sus problemas y de que exista una política cainita de captación de afiliados.
Para sorpresa de los miembros de la asociación que, en teoría, debería defender los intereses de los vecinos de Cabo Santiago Gómez, sus oponentes han colocado en los portales unos papeles para recoger firmas y presentarlas en el Ayuntamiento, como una medida de presión para que se extingan -o cuando menos se minimicen- los altercados que se suceden fin de semana tras fin de semana en los locales de hostelería de la zona.
No es más que una maniobra de "mala fe", según el presidente de la asociación de vecinos de la plaza de San Pablo, Paseo de los Puentes y Ciudad Jardín, Fernando Rubín, que denuncia que el único propósito que persigue Crespo es el de "captar socios y mejorar sus negocios". Más que de esta acción de recogida de firmas, la entidad que dirige Rubín le reprocha a El Ensanche que nunca se hubiera puesto en contacto con ellos para "aunar esfuerzos" y conseguir el objetivo común de la calma en el barrio.
Pero los modos de conseguirlo difieren entre las dos organizaciones. Crespo opta por la exaltación, por las patrullas ciudadanas y las medidas de presión. La asociación de vecinos de la plaza de San Pablo y sus alrededores, sin embargo, asegura que "respetará el sistema judicial y a las fuerzas de seguridad" y que no serán ellos los que "usurpen funciones" ni los que se conviertan en sus "propios jueces y policías".
Y ahora los vecinos se encuentran en la disyuntiva de elegir, de creer o no, de firmar o dejar de hacerlo, de confiar en su asociación de toda la vida, la que les pertenece por ordenación territorial, o la que viene de fuera con promesas, con visiones de una calle, la Cabo Santiago Gómez, olvidada por peleas, ruidos e incumplimiento de horarios.
¿A quién quieren más?, los vecinos se ven obligados a responder porque, según aseguran los miembros de la asociación de la plaza de San Pablo y su área de influencia, no existen las conversaciones entre ambas entidades vecinales.