TANIA SUÁREZ | A CORUÑA
En el banquillo de los acusados de la sección segunda de la Audiencia Provincial se sentó ayer un marinero que presuntamente abusó sexualmente de su hija de 29 años, discapacitada psíquica. La víctima, que fue incapaz de hablar durante el juicio, le contó a sus familiares y a algunos vecinos que su padre la llevaba al monte o a la playa y que la violaba. Los testigos reconocieron que en el pueblo había "rumores" de la situación que vivía la joven, que padece una minusvalía de un 71%. "¿Yo qué iba a hacer? Le decía que lo denunciase, pero qué le iba a decir a mi hermana si a la chavala no le hacía caso", comentó un tío de la perjudicada.
Unos vecinos fueron hasta el lugar donde les había dicho la víctima que sucedían los abusos, en un monte de Ponteceso (Carballo), y descubrieron al procesado con los pantalones bajados encima de su hija. Uno de los testigos sacó una fotografía en la que se ve al imputado con la niña, que está desnuda de cintura para abajo. "Me reconozco en la foto, pero no a mi hija. Puede ser otra chavala. Nada de esto es cierto", dijo el imputado, para el que el fiscal solicita 10 años de prisión y el pago de una indemnización de 30.000 euros.
La denunciante, que sólo movía la cabeza y apenas articulaba palabra, admitió que le contó a su madre y a los vecinos lo que sucedía y que les enseñó algunos moratones que le había hecho su padre en el brazo al obligarla a subir al coche. Un tío de la joven ya fue condenado por abusar sexualmente de ella y la niña también aseguró que su hermano la obligaba a acostarse con él. "Ahora sí que la creo aunque como a veces fantaseaba con que tenía relaciones sexuales con hombres no la creí", dijo la madre de la niña. El hermano de la mujer relató que su sobrina le contó las violaciones y que le dijo que tenía miedo de que no la creyesen. "Yo le dije que lo denunciase", subrayó.
El vecino que sorprendió al individuo cuando mantenía relaciones sexuales con su hija contó que en el lugar había muchos preservativos usados. "Por lo menos había cincuenta. La niña nos dijo que el padre le decía que algunos se podían volver a usar", aseguró el testigo, quien relató que cuando el procesado se dio cuenta de que lo estaba viendo le dijo que se metiera "la cámara en los huevos" y que intentó agredirle. La víctima salió corriendo del monte y se metió en el coche de sus vecinos. Una de las guardias civiles que investigaron el caso aseguró que ni la madre ni la tía de la joven quisieron hacerse cargo de ella ni ir a declarar cuando le comunicaron que la perjudicada había denunciado los hechos y que los vecinos le habían entregado la fotografía. "La niña me contó que hacía más de un año que se lo decía a todo el mundo y que nadie le creía, pero que ahora que le habían hecho la foto ya la iban a creer", declaró la agente.