MARÍA PARDO | A CORUÑA
El Juzgado de lo Penal número 2 condenó ayer a dos años y medio de prisión a un hombre de 44 años adicto al alcohol por haberle dado una paliza a sus padres en septiembre de 2007 en el domicilio familiar, situado en la calle Pensamientos de A Coruña.
El sospechoso discutió con su progenitor, que en el momento de los hechos tenía 76 años, por temas económicos. No era la primera vez que surgían discrepancias entre el condenado y su familia. El padre no estaba de acuerdo en que su hijo le pidiese dinero de forma constante para sufragar sus gastos, como tenía la costumbre de hacer, así que se negó a dárselo.
Enfadado por la actitud de su padre, el acusado lo amenazó de muerte. "Te voy a matar, estás muerto", le dijo mientras lo seguía hasta su dormitorio. El procesado admitió ayer que le dio patadas y puñetazos por todo el cuerpo con intención de hacerle daño por no haber querido darle dinero. Después lo golpeó con un cinto, un paraguas y con distintos palos de madera, uno de ellos de cien centímetros de largo, que encontró en la vivienda.
El anciano tardó cuatro meses en curar de los hematomas que la agresión le produjo por todo el cuerpo. Según el parte médico que presentó con la denuncia en comisaría, el anciano llegó al hospital con heridas en ambos ojos, en los brazos, las manos, la zona abdominal y las piernas. Eran pocas las zonas del cuerpo donde no había sido golpeado. Los médicos lo atendieron también de una fractura en el brazo derecho. A pesar de las múltiples lesiones, los forenses constataron que no le han quedado secuelas.
El acusado agredió también a su madre, ya fallecida, que en el momento de los hechos tenía 77 años. La mujer carecía de movilidad. Según la declaración del perjudicado, necesitaba una silla de ruedas para moverse y cuando fue golpeada estaba tumbada en cama descansando. El hombre le dio una patada en el estómago y le propinó varios golpes en las piernas con el mismo paraguas que había empleado para agredir a su padre.
Las heridas que sufrió la mujer fueron de carácter leve, por lo que sólo necesitó una asistencia médica en un centro de atención primaria. El representante del Ministerio público había solicitado en un principio una pena de cinco años de prisión al tener en cuenta la agravante de parentesco, pero tras negociar con el abogado de la defensa decidió rebajar su petición de condena a la mitad.
El acusado se mostró de acuerdo con el castigo finalmente solicitado y lo aceptó, por lo que no fue necesaria la celebración del juicio. Además de los dos años y medio de cárcel, el sospechoso se comprometió a someterse durante cinco años a un tratamiento médico para superar su adicción al alcohol. Una de las atenuantes que le aplicó la Fiscalía para rebajar la condena fue la de alcoholismo, al entender que el acusado cometió los hechos bajo la influencia de las bebidas alcohólicas. Tampoco podrá acercarse a su padre hasta dentro de cinco años, ni comunicarse con él por ningún medio, ya que si no incurría en un delito de quebrantamiento de condena. La sentencia es firme, ya que contra ella no cabe recurso alguno.