MARÍA PARDO | A CORUÑA
Un hombre se sentó ayer en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número 2 de A Coruña por haber acosado durante años a un mujer que regentaba una peluquería en el municipio de Sigüeiro. Desde verano del año 2003 hasta febrero de 2005, y de forma casi ininterrumpida, el acusado la llamaba a diario y le enviaba mensajes al móvil en los que le decía cosas como que quería tener un hijo suyo. A través del teléfono le manifestaba que la acosaba porque la quería, lo que hacía que la siguiese hasta su puesto de trabajo, su casa o cualquier otro lugar que frecuentase.
Durante los años que duró la persecución, el acusado le envió en varias ocasiones regalos por mensajería a la denunciante. Los paquetes contenían ramos de flores o ropa interior que acompañaba con tarjetas de amor que incluían expresiones como "te quiero" o "cuando recorra tus curvas llegaré hasta tus labios".
El comportamiento del procesado causó en la mujer un gran temor, ya que no entendía su actitud, pues no conocía de nada al sospechoso ni había mantenido con él ningún tipo de relación. El acoso al que se vio sometida provocó que no pudiese llevar una vida normal, ya que no se atrevía a salir de casa sin estar acompañada. El miedo que sentía hacia el acusado provocó también que se viese obligada a instalar un timbre en su negocio para la clientela, pues no se atrevía a tener la puerta abierta por el temor que sentía a que el sospechoso entrase.
El procesado llegó a mostrarse agresivo con la víctima, profiriendo insultos contra ella cuando se le acercaba y lo ignoraba. La mujer presentó una denuncia en febrero de 2005 y al sospechoso le fue impuesta una orden de alejamiento que incumplió el mismo día en que le fue comunicada, pues la siguió llamando y le mandó mensajes.
El acusado aceptó ayer antes de la celebración del juicio una pena de multa de 2.500 euros por un delito de coacciones. La chica dijo ante el magistrado que se encargó del caso que lo perdonaba, pero pidió no tener que encontrarse con él.
También por perseguir a una mujer, en este caso una ex novia, fue condenado un hombre a un año y medio de prisión. Sostiene la sentencia que la chica lo dejó porque el acusado le dio un bofetón y le esgrimió un cuchillo de cocina.
La mujer decidió romper la relación, lo que provocó que el hombre desplegase una violenta actitud de acoso dirigida a que volviese con él. Le envió mensajes al móvil en los que decía que la iba a matar, llamaba al timbre de su domicilio y la perseguía por las zonas de ocio que ella frecuentaba. El sospechoso se comprometió a someterse a un programa para maltratadores.