ANA RODRÍGUEZ | A CORUÑA
O una cantera cercana o las obras del AVE. Las dos actividades pueden ser, según las líneas de investigación de la Guardia Civil, causantes del desprendimiento de toneladas de roca en la autopista de A Coruña a Carballo. El conselleiro de Medio Ambiente revelaba ayer la existencia de un gran socavón lleno de agua, de cuatro metros de ancho, en lo alto de la ladera como probable origen del derrumbe. Hay que ponerle firma al agujero. "Es evidente que no es debido a causas naturales", señaló el responsable autonómico. El vial continúa cerrado y no se abrirá hasta que quede "garantizada" la seguridad para los usuarios. La lluvia, justifican en la Consellería, está retrasando todo el proceso.
El coronel jefe de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en Galicia, José Luis Ulla, desveló ayer, en una comparecencia pública sobre accidentes de tráfico, que las investigaciones apuntan bien a la cantera cercana bien a las obras de la Alta Velocidad. "De cualquier manera, es precipitado sacar conclusiones hasta que los resultados estén encima de la mesa", señaló el oficial del Instituto Armado, que asegura que el bypass ordenado en la AG-55, para evitar que los coches pasen por el carril que invadieron las rocas, "no está provocando ningún problema".
La fecha de apertura está condicionada por los resultados de los estudios geotécnicos que la Consellería de Medio ambiente prevé hacer públicos "a mediados de semana". "Si no llueve mucho, todo será más rápido", indicaron fuentes del departamento autonómico, que aseguran que no abrirá al tráfico el vial, hasta que no esté "garantizada" la seguridad de los usuarios.
La Xunta se dispuso a "impermeabilizar" la cabecera del del terraplén, justo frente al núcleo del Quinto Pino, para que las inclemencias meteorológicas no agraven la situación. Para ello, un material plástico cubre en estos momentos parte del socavón de origen desconocido por el que, según explicó el conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, se filtraron grandes cantidades de agua y tierra. También se retiraron las piedras que se encontraban inestables.
"Aparentemente todo parece consecuencia del agua por las filtraciones del terraplén", señalaron fuentes del departamento autonómico, aunque insistieron en la necesidad de esperar el resultado de unas investigaciones "complejas". Los trabajos consisten ahora en desmenuzar las piedras depositadas en la calzada para poder retirarlas, una labor que podría prolongarse, según las estimaciones realizadas por la Xunta, entre dos o tres días.
A pesar de las restricciones en la circulación, continúan pagando el peaje de entrada a A Coruña, a 500 metros de la zona de los hechos, a la altura del municipio de Arteixo. Con los dos carriles hacia la ciudad cortados por el derrumbe, se han habilitado los dos carriles contrarios de salida como vial de doble sentido.
El conselleiro defendió el cobro del peaje que indignó a los usuarios de la autopista y que incluso llegó a criticar al alcalde Javier Losada. El responsable autonómico de Infraestructuras considera justo que la concesionaria cobre por el uso de la carretera, ya que los conductores, alega Hernández, no sufren retenciones ni problemas de espacio.
La propia adjudicataria de la autopista AG-55 y la Xunta revisarán otros taludes similares al que causó el suceso de la noche del jueves pasado para garantizar que la carretera es segura en toda su extensión.