MARCOS OTERO | A CORUÑA
Una denuncia algo atrasada llevó ayer a los servicios de la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento a practicar una inspección de salubridad en uno de los últimos números de la ronda de Outeiro, ya en el barrio de Labañou. O al menos lo intentaron. Porque la denuncia databa de la etapa en la que el segundo piso del inmueble estaba abandonado y el caso es que ahora se encuentra habitado. No por sus legítimos propietarios, que fallecieron, sino por una pareja a la que algunos vecinos del edificio se refieren como "ocupas".
El Ayuntamiento, ante estas sospechas, anunció el pasado 24 de diciembre en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) la fecha y la hora de la inspección, con la esperanza de que alguno de los herederos de los antiguos dueños lo leyese y se presentase ayer por la mañana en la vivienda. Ninguno lo hizo, y las personas que actualmente residen en el interior del inmueble se negaron a abrir la puerta a los técnicos de Medio Ambiente del Ayuntamiento.
La inspección, no obstante, sorprendió a los vecinos. A pesar de que la denuncia, según la Concejalía, estaba promovida por la comunidad de propietarios, algunos de ellos negaron que existiera algún tipo de problema en el segundo piso del número 427. Una de las vecinas incluso manifestó que la pareja que vive actualmente en la segundo piso no causa ningún tipo de molestia al resto del vecindario. A otra de las inquilinas consultadas le extrañaba especialmente que la inspección estuviera relacionada con la ausencia de salubridad pública. Muy al contrario, la vecina del bajo aseguró que nadie en el edificio se había quejado de una falta de higiene en el piso objetivo de la inspección.
La imposibilidad de los servicios municipales para acceder al inmueble, pese al aviso del BOP y la advertencia de que si no se presentaba nadie en representación de los propietarios fallecidos el asunto derivaría a los tribunales, evitó que el área de Medio Ambiente pudiera comprobar el estado real del inmueble. Ante esta situación, el Ayuntamiento puede solicitar a la Justicia una autorización para la entrada en el inmueble, de forma que pueda comprobar si la denuncia presentada en su momento constaba de alguna base sobre la que fundamentarse.
A tenor de las dificultades que la Concejalía de Medio Ambiente tuvo para contactar con los propietarios, de hecho no lo consiguió y por eso tuvo que recurrir al Boletín Oficial de la Provincia, se presenta complicado que el Ayuntamiento consiga acceder al inmueble. La posibilidad más probable es que finalmente se entre con una orden judicial de por medio, pero este procedimiento también se puede extender en el tiempo tanto como la primera orden tramitada por la Concejalía de Medio Ambiente. Así las cosas, y en vista de que los actuales inquilinos del inmueble le abrieron el portal a los técnicos del Ayuntamiento pero ya en el interior se negaron a facilitar la entrada, los funcionarios sacaron fotografías del exterior.