REDACCIÓN | A CORUÑA
El escrito de la sentencia califica como hecho probado que el acusado colocó una toalla en la cabeza de una de las víctimas mientras trataba de sustraerle el bolso. El condenado utilizó este sistema para impedir que su víctima, que logró escapar del lugar gracias a la aparición de una segunda mujer, lo reconociera.
El segundo de los atracos tuvo como víctima a una mujer diferente, que también logró impedir que su atacante se apoderara de su bolso, aunque sufrió lesiones durante el forcejeo.
El escrito explica que el condenado, en este segundo intento de robo, escapó del lugar cuando su víctima le dijo que podía reconocerlo a pesar del pasamontañas que cubría su rostro.