PABLO LÓPEZ | A CORUÑA
Un juicio por el robo de un móvil puede convertirse en algo más complejo que una simple vista por un delito de hurto o atraco. Un asalto a una mujer, la sustracción de un bolso, llamadas a una línea erótica y un regalo amoroso son los principales ingredientes de una historia cuyo supuesto protagonista se enfrenta a una posible pena de cuatro años de prisión.
El relato de la Fiscalía comienza con un robo ocurrido en un garaje de la calle Alcalde Peñamaría de Llano. La acusación explica que el procesado decidió atracar a una mujer que se encontraba sola y que se dirigía hacia su vehículo. Un puñetazo en la parte trasera de la cabeza y otro en la cara bastaron, siempre según el escrito remitido al juez, para que el imputado lograra su propósito y se apoderara del bolso que portaba su víctima.
El botín conseguido constaba de un carné de conducir, una cartera de piel, 30 euros en efectivo, unas gafas, dos juegos de llaves y un teléfono móvil de la marca Nokia que será el principal protagonista de los hechos ocurridos tras el asalto en el garaje.
El Ministerio Público explica que el acusado, tan sólo diez minutos después de cometer el delito, utilizó el móvil para llamar a su novia. La investigación desveló además que el mismo teléfono había sido empleado, supuestamente, por el imputado, para llamar a un número erótico.
El móvil fue el único artículo del bolso robado que interesó al autor del delito, pues todos los enseres que este contenía -con excepción de los 30 euros y del teléfono- fueron hallados por un ciudadano el mismo día en el que se cometió el delito.
Días después de la llamada amorosa efectuada desde el teléfono robado, el supuesto ladrón regaló el móvil a su novia, la misma con la que había hablado minutos después del atraco. El fiscal explica que la joven aceptó el obsequio sin siquiera sospechar que había sido robado.
"Nada más cometer el delito, hizo una llamada a su novia, a quien días más tarde regaló el teléfono móvil. Ella lo aceptó sin saber su ilícita procedencia", explica el escrito de acusación.
Aunque no aclara los entresijos de la investigación policial de los hechos y la importancia que en ella tuvieron el rastro de llamadas dejado por el ladrón, el fiscal explica en su escrito de acusación que la víctima de toda esta historia de enredos -la mujer asaltada en el garaje- recuperó finalmente su teléfono móvil, aunque ocho meses después de que éste le fuera arrebatado.
El tiempo que pasó sin su móvil y el susto sufrido durante el robo no fueron los únicos padecimientos de la víctima a causa de este delito. La mujer necesitó atención médica para recuperarse de unas lesiones que tardaron en curar todo un mes.
"A consecuencia de la acción del inculpado, encaminada a hacerse con los efectos sustraídos, la víctima sufrió una contusión occipital y otra malar izquierda, heridas que curaron en 30 días, tras una única atención médica", relata el fiscal, que precisa que las lesiones no dejaron secuelas.
El Ministerio Público reclama para el imputado una pena de cuatro días de cárcel por un delito de robo con violencia y por una falta de lesiones. El fiscal solicita además que el acusado abone a la propietaria del teléfono móvil 30 euros, cantidad sustraída y no recuperada por la víctima, y 884 euros, como indemnización por las heridas que le ocasionó con los puñetazos que le propinó en el garaje.
El fiscal añade que el acusado es reincidente, pues ya había sido detenido por agentes de la Guardia Civil y de la policía en diez ocasiones anteriores. Conducción bajo los efectos del alcohol, obstrucción a la Justicia y robos con fuerza son algunos de los delitos por los que el procesado había sido arrestado anteriormente. El acusado fue condenado a dos años de prisión en marzo de 2009 -fecha posterior al robo del bolso-.