REDACCIÓN | A CORUÑA
Un joven acusado de intentar robar en el quiosco del hospital universitario aseguró ayer durante el juicio que antes de asaltarlo había ingerido "diez o quince" tranquilizantes. El acusado reconoció en la vista que rompió el cristal del local con una maceta y que intentó salir del centro con la caja registradora entre sus manos, algo que le impidieron los guardias de seguridad del complejo hospitalario.
El magistrado del Juzgado de lo Penal número 1 dictó sentencia oral en la sala porque el procesado admitió el robo y lo condenó a diez meses de prisión y a pagar una indemnización de 475 euros por los desperfectos que ocasionó. El fiscal solicitaba al juez que le impusiese tres años de cárcel porque tiene antecedentes por delitos similares.