RUBÉN GARCÍA | A CORUÑA
Después del frío y la nieve que dificultaron el tráfico en las zonas más altas de la ciudad y permitió a niños y mayores jugar en A Zapateira como si estuvieran en los Pirineos, llegó el viento, que ayer por la noche alcanzó los 127 kilómetros por hora, según datos de Meteogalicia. Desperfectos en fachadas, carteles, vallas publicitarias, árboles tirados? Los bomberos no pararon durante la madrugada, sobre todo entre las 03.00 y las 05.00 horas, con doce salidas, y continuaron por el día con trabajos de prevención para evitar desprendimientos.
El teléfono del 080 no dejó de sonar. El servicio de extinción de incendios del parque de A Grela contabilizó doce salidas en tan sólo dos horas, cuando a partir de las tres de la madrugada el viento azotó con más fuerza y provocó daños materiales -pero no personales- en edificios y mobiliario urbano.
La Concejalía de Seguridad Ciudadana destacó que la mayor parte de los incidentes fueron en Monte Alto y Os Rosales, en calles del centro y en las carreteras de los barrios de Feáns y A Zapateira.
Los efectivos de bomberos fueron de un lado a otro de la ciudad sin descanso para retirar o sujetar elementos: ventanales a punto de desprenderse en Fragas do Eume, Manuel Azaña, Pedro Barrié de la Maza y Monte Alto; uralitas en una terraza en Borrallón; cables sueltos en Vigía; una claraboya en la calle Faro, o cortar las ramas de un árbol que no soportó el temporal en Salvador de Madariaga.
El personal del 080 también se desplazó a la sujeción de una valla publicitaria en Barrié de la Maza y, según informaron desde la sala de pantallas de la Policía Local, otra se vino abajo en las inmediaciones de Alfonso Molina, aunque no llegó a afectar a la circulación. A mediodía, los bomberos tenían registradas otras ocho incidencias, trabajos preventivos para garantizar la seguridad vial: el viento ocasionó desperfectos en una fachada del Pasadizo del Orzán; en un canalón de la ronda de Outeiro; y en uralitas en la calle Real y Os Castros.
Vecinos de Riazor se quejaron de un desprendimiento ocurrido en el número 15 de Manuel Murguía porque, según denunciaron, no es la primera vez que se produce un suceso de estas características. Sobre las 03.00 horas, un tramo de barandilla de cristal, junto a parte de las piedras que la sujetaban a la terraza, se desplomó desde un octavo piso. No se produjeron daños personales, aunque los cascotes sí rompieron la luna del establecimiento ubicado en el bajo del inmueble.