GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
Llegan diciendo que son del Ayuntamiento y los vecinos no se atreven a negarles el paso porque, al mínimo atisbo de resistencia, se les llena la boca con la palabra que abre todas las puertas, hasta las de los más incrédulos: Subvención.
Los vecinos de la Ciudad Vieja alertan de que, esta semana, al menos dos residentes en la zona han sido víctimas del mismo robo en sus domicilios.
Una pareja de jóvenes llama a la puerta. Ambos se identifican como trabajadores de la Concejalía de Rehabilitación y aseguran que tienen que entrar en la residencia para tomar medidas y para ver cuáles son las reformas en las que el Ayuntamiento puede intervenir con una subvención.
Si los vecinos les dicen que no han recibido una notificación del Palacio Municipal que les anuncie su visita, los ladrones aseguran que llegará dentro de unos días y que sus "compañeros" irán después para ver si son reales las mediciones que ellos han efectuado.
Les hablan de ayudas para la rehabilitación de sus viviendas, de dinero para cumplir los deseos que habían expresado infinidad de veces y de que, en otros inmuebles, ya han empezado las obras. Les dicen que pueden seguir trabajando mientras ellos toman sus notas y que no se preocupen por nada, que enseguida acaban, pero las mediciones no son más que una tapadera, un salvoconducto de entrada en las casas para hacerse con todos los objetos de valor que pueden llevarse sin levantar sospechas mientras están en la residencia.
A una de las víctimas -cuenta su vecina- le robaron hasta los 300 euros que le habían tocado en el sorteo de la lotería de este año y que tenía en una caja; pero no se conformaron con ese dinero, se llevaron más que había por la casa y también joyas que tenía guardadas.
Una vecina de San Nicolás dejó que los jóvenes entrasen en su casa y notó las pérdidas cuando ya se habían ido -no mientras las estaban efectuando-.