R. G. | A CORUÑA
Apenas alcanza los 37 kilómetros cuadrados. Su localización, en un pequeño istmo que acaba en la Torre de Hércules, le confiere a la ciudad un diseño un tanto peculiar y provoca una sobreexplotación del suelo, al ser escaso, en épocas de mayor expansión demográfica. El nuevo plan general, que está ahora en periodo de exposición pública, alerta de que en la urbe falta homogeneidad, que la trama arquitectónica varía en función del barrio por el que se pasee y, sobre todo, que es preciso "reciclar" el terreno, es decir, que en muchas zonas A Coruña ya no da más de sí y que sólo se puede cambiar la tendencia si se reutiliza el espacio.
"Una visión rápida y poco atenta de la ciudad puede producir la impresión de que se trata de un conjunto más o menos homogéneo de edificaciones puntuado por algunos espacios libres. La representación cuidadosa de la ciudad pone en evidencia la riqueza de las diferentes tramas que la conforman, así como algunos conjuntos bien encajados entre éstas que han sido relevantes en la configuración urbana", indica el Ayuntamiento en la memoria que justifica la revisión del planeamiento vigente desde 1998.
Pero el amplio informe que el Concello encargó al estudio de arquitectura de Joan Busquets, también se admite que "en las últimas décadas" el urbanismo se ha dirigido hacia un modelo basado en la "proliferación de conjuntos bastante autónomos" con respecto al resto de la ciudad. Esta circunstancia es más que suficiente para que el Concello defiende la necesidad de "reciclar" los espacios vacíos o sin uso adecuado.
El plan aclara que en A Coruña existen dos modelos básicos de urbanismo. Por un lado, están los ensanches, zonas donde se creó una "ciudad común o genérica", donde se desarrolló la "gran expansión del siglo XX", pero que en las últimas décadas, "desgraciadamente", se han densificado en exceso. En el otro lado, "espacios singulares" que se convirtieron en áreas de "innovación" dentro de la trama urbana; pone como ejemplo "el conjunto de Riazor".
El estudio es todavía más detallado y determina que la configuración de la ciudad varía bastante si el análisis se realiza por distritos, entre las zonas más representativas de A Coruña.
. Pescadería y Ciudad Vieja. El centro histórico no es el lugar que sale peor parado del análisis. Sobre Pescadería, el nuevo plan general destaca que está conformado por parcelas estrechas y manzanas alargadas y "bastante compactadas", aunque las calles transversales son, por regla general, "discontinuas". En cuanto a la Ciudad Vieja, su morfología es "similar", pero con manzanas más pequeñas. La altura media de las edificaciones oscila entre las cuatro y cinco plantas, si bien en Pescadería no existe tanta homogeneidad: "Las alturas son variables como resultado de distintos procesos en el tiempo".
. Ensanches. En los puntos más próximos al casco histórico, como la plaza de Pontevedra, paseo marítimo y el área comprendida entre Juan Flórez y Linares Rivas, el planeamiento constata que existe una "correcta articulación" con Pescadería y Ciudad Vieja. A medida que los edificios están más lejos del centro, las "discontinuidades" se vuelven más acusadas: "En las proximidades de Os Castros y Monte Alto, la acentuación del relieve introduce un grado más de variación en las tramas". Empiezan a verse edificios de hasta diez alturas y, "esporádicamente", sobresalen "torres muy altas".
. Periferia. "A medida que nos alejamos de la ciudad central, la ocupación comienza a ser discontinua y heterogénea", se relata en el plan. O bien se trata de casas aisladas o núcleos de baja densidad; o bien de una combinación de "grandes piezas" -de equipamientos o "polígonos residenciales modernos"- con "pequeñas casas, algunas de ellas de origen rural". Entre los ejemplos, A Zapateira y las inmediaciones de la ría. El documento destaca que en el centro existe un caso típico de modelo periférico: Ciudad Jardín.