MARCOS OTERO | A CORUÑA
La Asociación de Vecinos de Bens presentará alegaciones contra el plan general por las modificaciones que el documento introduce en este núcleo de la ciudad. Los residentes en la zona están descontentos con el cambio de clasificación introducido por el Ayuntamiento con respecto a la versión anterior del planeamiento, correspondiente al año 1998.
Hasta la elaboración del nuevo Plan General de Ordenación Municipal (PGOM), aprobado el pasado 1 de diciembre de manera inicial por el pleno municipal, las propiedades de los vecinos estaban catalogadas como suelo urbano. En el nuevo planeamiento, pendiente todavía de aprobación definitiva, esos mismos terrenos pasan a ser definidos como Suelo Rústico del Núcleo Rural de Bens. Esto es, se rebaja la calificación hasta el punto de que el secretario de la asociación de vecinos manifiesta que se deja el núcleo "desprotegido".
A partir del momento en el que el nuevo plan general elaborado por el urbanista Joan Busquets reciba el visto bueno definitivo de la Xunta, los propietarios de viviendas en este núcleo no podrán hacer modificaciones de importancia en las estructuras, tan sólo sustituir ventanas o cambiar las cubiertas de los tejados.
El cambio en la clasificación afecta a varias zonas: la urbanización Gatón, Coreado, Maceido, Bens y Nostián, todas ellas zonas situadas dentro de la circunferencia de seguridad de 1,5 kilómetros cuadrados de la refinería. Desde la asociación de vecinos sostienen que éste es el motivo por el que se ha decidido modificar la categoría de sus suelos, con todo lo que ello conllevaría. Ponen un ejemplo relacionado con las indemnizaciones que se pagarían en caso de que se expropiasen sus terrenos: como suelo urbano, el metro cuadrado se paga a 60 euros; como rústico el precio desciende hasta los tres euros. "El día de mañana, con la nueva clasificación, la refinería podría expropiar a cuatro duros", lamenta el secretario de la asociación de vecinos, Antonio Conde.
Los vecinos, sin embargo, ya se ponen en lo peor y desconfían de que sus alegaciones tengan resultado y el Ayuntamiento mantenga sus parcelas como urbanas. Por este motivo, ya piensan en la convocatoria de manifestaciones y protestas en la zona. El objetivo no es otro que presionar "políticamente" al Ayuntamiento, en previsión de que las alegaciones y un posible recurso judicial no tengan el resultado esperado por los vecinos. De acuerdo a la asociación, el ambiente entre los residentes en el núcleo de Bens es de oposición total y unánime contra el contenido del planeamiento. Por ello, las alegaciones serán conjuntas y canalizadas por medio de la entidad vecinal, que las acompañará con las firmas de todos los propietarios afectados por la modificación que introduce el nuevo planeamiento urbanístico en este punto del término municipal.
Pese a las pocas esperanzas depositadas en las alegaciones, la asociación de vecinos ya ha contactado con varios abogados para que les aconsejen sobre la manera en la que presentar los documentos. Saben que van a hacerlo, pero todavía no cómo, según indica el secretario de la agrupación. Los vecinos de Bens disponen hasta el 18 de febrero para presentar sus reclamaciones, fecha en la que termina el plazo fijado por el Ayuntamiento para este fin.