La crisis económica ha agravado los problemas de las familias más desfavorecidas de la ciudad, circunstancia que ha provocado que albergues, centros de acogida y organizaciones solidarias carezcan de suficientes medios y espacio para atender a todos los que recurren a sus servicios.
Meniños, una institución que atiende a menores y adolescentes con problemas familiares, y Padre Rubinos, que dispone de un albergue para acoger a indigentes, son dos de las organizaciones solidarias que han alertado acerca del incremento de los problemas sociales en la ciudad.
Los responsables de Meniños explican que las dificultades económicas y el consiguiente aumento del paro son, con frecuencia, el detonante de enfrentamientos en el seno de las familias. Mónica Permuy, directora general de la institución, informó de que su asociación atendió el pasado año a 251 niños en toda Galicia, una cifra que, de haber contado Meniños con mayores recursos, habría sido incluso mayor.
"Nuestra capacidad de trabajar también es limitada. Los recursos no llegan para todas las necesidades que hay. Nadie puede escapar a la crisis, porque es un fenómeno globalizado. Gente que había conseguido salir de una situación precaria vuelve a caer", comentó Permuy durante una visita del portavoz del Partido Popular, Carlos Negreira, a las instalaciones de Meniños.
El incremento de los problemas sociales también se ha notado en el aumento de la cifra de indigentes que vagan por la ciudad, algunos de los cuales visitan con asiduidad las instalaciones del albergue de Padre Rubinos. El presidente de esta institución, una de las de mayor arraigo en A Coruña, afirma que todas las habitaciones y las sillas del comedor están ocupadas.
"Es cierto que se ha notado la crisis económica en este albergue. Ha habido un crecimiento de la población marginal y de la pobreza. Todas las plazas están ocupadas y, en ocasiones, nos vemos obligados a habilitar espacios alternativos", comentó Eduardo Aceña.
Las instalaciones de Padre Rubinos reciben cada día a 120 personas que acuden al centro para comer, 170 que van por la noche a la hora de la cena y un centenar que duermen en las habitaciones del albergue.