LUIS P. FERREIRO | A CORUÑA
La suerte es una diosa esquiva. En los últimos grandes sorteos de lotería, el de Navidad y el de El Niño, pocos fueron los euros que acabaron en los bolsillos de los coruñeses. Pero por alguna razón, la fortuna ha querido compensar a la ciudad por este agravio con una inesperada lluvia de millones. En concreto, son 1,95 millones de euros los que la empleada de la ONCE Beatriz Vilela García ha repartido entre los apostantes que acuden a su quiosco frente al ambulatorio de O Ventorrillo.
-¿Cómo se encuentra después de haber repartido semejantes premios?
-Estoy emocionadísima, como si me hubiera tocado a mí. Estoy nerviosa pero muy feliz.
-¿Había dado usted algún premio antes?
-Sí, claro. Llevo trabajando en la ONCE catorce años, así que algún premio sí que había dado, pero esto es una barbaridad (risas). Mi ilusión era poder vender alguna vez un Cuponazo, pero con esto me conformo.
-¿Conoce la identidad de los afortunados?
-No, no tengo ni idea. Los siete cupones premiados los vendí en ventanilla, en el quiosco situado enfrente del ambulatorio de O Ventorrillo, así que no sé quienes se los llevaron.
-Se le nota muy emocionada.
-Es que lo estoy. Estoy más feliz de lo que he estado en toda mi vida.
-¿Y quiénes le gustaría que fueran los nuevos millonarios?
-Yo quiero creer que esta fortuna se la han llevado mis clientes habituales. La que tengo es una alegría inmensa, pero sería mucho más grande si supiera que los agraciados son mis parroquianos. A lo mejor le tocó a alguien que lo necesita.
-En tiempos de crisis la gente confía más en la suerte.
-Claro que sí, a eso me refería. La situación actual es muy complicada, hay mucha gente en el paro, y la idea de que le haya podido tocar a alguien que lo necesitaba de verdad me hace mucho más feliz. Aunque la guinda perfecta sería que el afortunado fuera alguien conocido, un comprador habitual.
-¿Cómo se enteró de la noticia?
-Me llamó el jefe de ventas de la ONCE para contármelo. Yo no tenía ni idea, porque los lunes es mi día libre y aún no había mirado los registros.
-¿Y su familia cómo ha reaccionado?
-Con la misma satisfacción que yo. Mi marido me dijo que cómo no se me había ocurrido traerme a casa alguno de esos números (risas).
-El premio de 72.000 euros al año que ha vendido usted es el segundo de este tipo que cae en Galicia en los últimos meses.
-Es que la suerte es así. Hay mucha gente que no cree en la suerte, pero algunas veces, como ahora, suceden cosas maravillosas que hacen que haya que empezar a creer. Estoy muy contenta.