MARCOS OTERO | A CORUÑA
Recuperar espacio para los peatones, aumentar el número de árboles o reparar elementos deteriorados son sólo tres de las actuaciones previstas por el proyecto ganador del concurso convocado para remodelar la plaza de España. Serán las más identificables a simple vista, pero la reforma también modificará el tráfico y el aparcamiento en la zona. La obra es a su vez una de las medidas emprendidas desde María Pita para "humanizar" el aspecto de determinados puntos de la ciudad. Lo que empezó con el corredor verde de la calle Orillamar continuará con el lavado de cara completo para la plaza de España. O al revés. Porque la remodelación del antiguo Campo da Leña se convocó mediante concurso público en noviembre de 2008, mientras que la transformación de Orillamar forma parte de un proyecto novedoso incluido en el plan general por el equipo redactor.
Estéticamente, la reforma recién iniciada de la plaza de España con la retirada en las cercanías de la estatua de Millán Astray sigue las líneas avanzadas el pasado mes de septiembre por el Ayuntamiento: peatonalización de una parte del entorno -entre Panaderas y el cuartel de infantería de Atocha- y la calle San Agustín, de manera que se incremente un 50% el espacio disponible para los viandantes; el doble de árboles de los que actualmente están plantados en el lugar; nuevo mobiliario y la sustitución del pavimento.
Pero lo que se había guardado el Ayuntamiento es cómo va a quedar estructurado el tráfico una vez que finalicen los trabajos, hacia finales del año que viene. Se sabía que no iban a ser necesarios semáforos para reordenar la circulación alrededor de la plaza -así lo manifestó el arquitecto responsable de la reforma, Felipe Peña, hace unos meses-, pero no a costa de qué se ganará espacio para los peatones en detrimento de los coches. La memoria del proyecto aclara que se habilitará el doble sentido de circulación en calles hasta ahora limitadas a una sola dirección, con la consiguiente eliminación de plazas de aparcamiento.
Esta será la fórmula que se empleará en la calle Baltasar Pardal, la que conecta con la travesía de la Torre y pasa frente al colegio La Grande Obra de Atocha, donde quedará establecido el doble sentido de circulación y se eliminarán las plazas de aparcamiento. Esta es la solución aportada por los responsables de la reforma de la plaza de España para eliminar la circulación en el otro margen de la plaza, que pasará a convertirse en zona peatonal.
La misma receta se utilizará en un lateral de la iglesia de San Jorge, donde se eliminará el tráfico rodado en la calle San Agustín. Para compensar, se habilitará el doble sentido en la vía paralela -Juan XXIII-, a costa de suprimir las plazas de estacionamiento existentes hoy en día en este punto de las cercanías del mercado de San Agustín.
Nueva rotonda
Pero la principal novedad de la propuesta ganadora del concurso para la reforma de la plaza de España es la construcción de una nueva rotonda para solucionar la eliminación del tráfico en una parte de la cuesta de San Agustín. A su vez es consecuencia de la prohibición de circular que se establecerá en un margen de la plaza de España, en la que se incorporan los vehículos desde Panaderas. Para permitir que los coches que proceden desde el mercado de San Agustín y la calle Juan XXIII se puedan desviar hacia el túnel de María Pita o General Aleson -la calle que circula por delante del cuartel de Atocha y conecta con la travesía de Orillamar- se construirá una rotonda en superficie para permitir los giros y las incorporaciones en este punto.