TANIA SUÁREZ | A CORUÑA
La magistrada del Juzgado de lo Penal número 5 de A Coruña condenó a dos años y medio de prisión a un joven de 18 años que agredió a los dos policías que lo arrestaron en Penamoa por robarle el bolso a una mujer. El representante del Ministerio público solicitaba que el imputado fuese condenado a diez años de prisión, pero al finalizar el juicio bajó su solicitud a siete años porque no quedó acreditado que pegase a una agente con un objeto punzante.
La juez finalmente impuso al procesado, que estuvo defendido por el letrado Diego Reboredo, del despacho de José Ramón Sierra, dos años y medio de prisión. Los hechos sucedieron el pasado 4 de agosto cuando el condenado caminaba por la calle Alcalde Salorio Suárez, en O Ventorrillo, y se encontró a dos mujeres sentadas en las escaleras de un edificio. El imputado se detuvo y las amenazó con "pincharlas" si no le entregaban un euro. Las víctimas declararon durante el juicio que intentaron huir porque el asaltante no exhibió ningún objeto punzante.
Antes de que las denunciantes escapasen el procesado agarró el bolso que llevaba una de ellas y echó a correr, por lo que arrastró a la mujer por las escaleras hasta que rompió el asa del bolso y lo robó. La víctima reconoció al ladrón en una fotografía que le enseñaron en comisaría y la policía procedió a su localización y arresto. Los agentes lo encontraron en el asentamiento chabolista de Penamoa y cuando procedieron a su detención, los agredió. Los policías no pudieron precisar durante la vista oral si les había pegado con un objeto punzante, tal y como sostenía el representante del Ministerio público en su escrito de calificación.
El magistrado del Juzgado de lo Penal número 4 de A Coruña también condenó a pagar 60 euros de multa a un esquizofrénico que intentó propinar dos puñetazos a los policías que acudieron a desalojarlo de su vivienda, situada en la calle San Pedro de Visma. El hombre, según asegura el juez, era "plenamente consciente de la función de los agentes y de que estaban en el ejercicio de sus funciones", por lo que fue condenado por cometer un delito de resistencia a agentes de la autoridad.
El procesado, según el magistrado, parecía que iba a acatar la orden de desahucio, pero cuando salió de la vivienda pretendió volver a entrar y dirigió dos puñetazos contra los agentes, que lograron esquivar los golpes.