TANIA SUÁREZ | A CORUÑA
Manuel Fontenla, hermano del presidente de la patronal gallega, Antonio Fontenla, acepta la sentencia que considera que Construcciones Fontenla actuó legalmente al cesarlo por jubilación obligatoria. El afectado, de 76 años, demandó a la compañía después de que la junta general le comunicase el 19 de agosto su despido. El ex presidente de la constructora pretendía que su marcha de la empresa fuese considerada como un despido nulo y que el juez obligase a la junta directiva a readmitirlo como presidente.
El magistrado del Juzgado de lo Social número 3, sin embargo, desestimó su demanda y subraya en la sentencia que cumple "los requisitos para jubilarse", ya que lo estaba de forma parcial, pues sólo trabajaba cuatro horas diarias por las que cobraba 2.678 euros brutos al mes y disfrutaba del uso de un vehículo Mercedes. El juez argumenta en el fallo que la empresa tomó la medida para promover el empleo porque en su puesto contrató a María del Pilar Fontenla Piñeiro, la hija de José Luis, el hermano fallecido de Fontenla, que heredó la mayor parte de sus acciones. "La contratación cumple con las exigencias señaladas, siendo una medida de fomento de empleo", sostiene el magistrado.
"La política de empleo basada en la jubilación forzosa es una política de reparto o redistribución de trabajo tal y como supone la limitación del derecho al trabajo de un grupo de trabajadores para garantizar el derecho al trabajo de otro grupo", destaca el fallo, que rechaza que la empresa haya despedido al denunciante, tal y como pretendía probar Manuel Fontenla, que no recurrirá la sentencia.
Felisa, una de las hermanas del demandante, lo apoyó en la Junta General que tomó la decisión de cesarlo como miembro del Consejo de Administración, pero los votantes del resto de la familia lograron apartarlo de la empresa. El Boletín Oficial del Registro Mercantil del 28 de agosto anunció el despido como consejeros de Manuel, Felisa y José Luis, fallecido meses antes, así como la baja de Manuel como presidente.
Una de las hijas del difunto José Luis quedó entonces al frente de la constructora. La decisión de la Junta General también benefició al presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Antonio Fontenla, pues dos de sus hijos, Javier y Alejandra Nuria Fontenla Piedrecita, fueron nombrados consejeros.
Manuel sospecha que detrás de su jubilación forzosa está Antonio, con el que no se lleva bien desde hace años. Después de su cese también fueron despedidos de la empresa sus dos hijos. El varón trabajaba para Construcciones Fontenla y la mujer para una empresa del grupo. Ambos acudieron a los tribunales para reclamar sus despidos, pero la mujer llegó a un acuerdo con la compañía sobre su indemnización, por lo que el juicio no llegará a celebrarse. La vista contra Construcciones Fontenla por la demanda presentada por el hijo de Manuel todavía está pendiente y carece de fecha para su celebración.