TANIA SUÁREZ | A CORUÑA
Dos repartidores de pizza y un joven que se disponía a conducir su furgoneta después de haber salido a tomar unas copas fueron las víctimas de dos presuntos atracadores que ayer se sentaron en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número 1 de A Coruña. El fiscal solicita que uno de ellos sea condenado a 13 años de cárcel porque asegura que en uno de los asaltos esgrimió un cuchillo y que en otro le rompió una botella de cristal en la cara a la víctima. La Fiscalía pide al juez que imponga al otro procesado seis años de cárcel.
El hombre acusado de usar el arma blanca negó los hechos en el juicio. El imputado sólo admitió haber usado dos tarjetas de crédito y acudir a algunas sucursales bancarias a sacar dinero haciéndose pasar por el titular del documento de pago. "Encontré una cartera en un pub y cogí la tarjeta. Me presenté yo en la policía por lo de la estafa, pero no sabía nada de atracos a pizzeros. Cuando vino la policía a casa estaba descansando y borracho", declaró el acusado, quien insistió en que en la época en la que sucedieron los hechos, en febrero de 2009, consumía cocaína y pastillas. El procesado admitió que tras hacerse con la tarjeta acudió con el otro sospechoso a un club de alterne y que pagaron con ella las consumiciones.
El Ministerio público, sin embargo, acusa al procesado de robarle el documento de pago a un joven sobre el que se abalanzó cuando iba a entrar de madrugada en su vehículo, que estaba estacionado en la calle Julio Rodríguez Yordi, en la zona de Riazor. La víctima aseguró en el juicio que no reconoce al atracador porque llevaba su rostro cubierto con un pasamontañas y relató cómo lo amenazó con una botella de cristal. "Cuando le di todo lo que llevaba la rompió contra mi cara", dijo el perjudicado, al que le quedó como secuela una cicatriz de cuatro centímetros.
Uno de los dos repartidores de pizza al que presuntamente atracó tampoco reconoció al ladrón que lo atacó con un cuchillo cuando salía del portal de un edificio situado en la calle Monasterio de Caaveiro, en Monelos, porque ocultó su rostro con otro pasamontañas. Un repartidor de pizzas compañero de la víctima recordó que los dos procesados lo siguieron hasta un portal y que sospechó de su actitud, por lo que no salió del inmueble hasta que entró un vecino. "Sospeché de ellos porque ya me atracaron más veces", dijo.
El otro acusado de participar en los robos y en las estafas negó su implicación en los hechos y contó que su amigo le había dicho cuando lo fue a recoger a comisaría que había intentado atracar a un repartidor en la puerta de su casa. "En el momento en el que me lo comentó me cabreé con él, es evidente", afirmó. El procesado aseguró que en el club de alterne pagó con la tarjeta que le dio su amigo e insistió en que desconocía que había sido robada. "No sabía de quién era", subrayó. El procesado admitió que entró en un portal detrás de un repartidor de pizza, pero negó que su intención fuese intimidarle. "Yo estaba hablando con el móvil y no perseguí a ningún pizzero", recalcó.
La Fiscalía solicita que el acusado que presuntamente agredió a una víctima con una botella de cristal, que estuvo defendido por el letrado José Ramón Sierra, la indemnice con 5.310 euros. Ninguno de los dos sospechosos que ayer se sentaron en el banquillo de los acusados tiene antecedentes penales.
El representante del Ministerio público solicita que un acusado de sustraer bandejas de carne de un supermercado situado en la calle San Diego, en la zona de A Cubela, sea condenado a un año y siete meses de cárcel. Los hechos, según el fiscal, sucedieron sobre las 18.00 horas del 9 de octubre de 2002 cuando accedió al interior del establecimiento y ocultó entre su ropa varias bandejas de carne. Una de las empleadas se percató de que intentaba robar la comida, por lo que se acercó a él y le pidió que se la entregase, ante lo que reaccionó amenazándola de muerte. La mujer optó entonces por dejar marchar al ladrón, al que le cayeron algunas de las bandejas de carne durante su huida.
El procesado fue detenido minutos más tarde en la ronda de Outeiro, por lo que la policía recuperó el botín. El representante del Ministerio público lo acusa de cometer un delito de robo con intimidación por el que solicita que sea condenado a un año y siete meses de cárcel. El procesado se sentará a principios del mes de febrero en el Juzgado de lo Penal número 3 de A Coruña.