ANA RODRÍGUEZ | A CORUÑA
El Concello acaba de limpiar los bajos del Millennium, recubiertos de piedra nueva después de que el Gobierno local asumiese que el proyecto inicial de Francisco Vázquez era ilegal y que los vecinos denunciasen en numerosas ocasiones el mal estado en el que estaba el obelisco. Diez años después de su inauguración, los soportales de entrada a los bajos -un lugar frecuentado por vándalos donde también se refugian indigentes- se han adecentado, aunque el proyecto que el Ayuntamiento adjudicó hace seis meses los ha dejado sin tapiar. El Concello todavía ignora qué uso dará al local interior.
Una década ha pasado desde que los coruñeses recibieron el nuevo milenio con el encendido del obelisco del paseo marítimo, un monumento que costó a las arcas municipales 2,4 millones de euros. En las últimas horas, el Concello ha ordenado a los servicios de limpieza la retirada de los enseres que los indigentes habían ido acumulando en el lugar, próximo al albergue de Padre Rubinos, saturado, al igual que otros complejos de la ciudad, por el frío de las últimas semanas.
Los vecinos habían denunciado en diversas ocasiones el lamentable estado del lugar, que, además de sufrir roturas y pintadas, padeció los efectos de diversos temporales que lo llegaron a destrozar por completo. Hace seis meses, el Ayuntamiento contrató a una empresa para cerrar los sótanos, pero la actuación se ha limitado a ubicar puertas nuevas al local interior, que nunca tuvo uso conocido, y recubrir con granito las paredes exteriores, aunque no la parte porticada.
Bajo el monumento, inaugurado con una fiesta el 31 de diciembre de 2000, estaba programada el funcionamiento de una cafetería y una sala de exposiciones. La vigente ley de costas, cuya modificación está desarrollando el nuevo Gobierno autónomo, impide desarrollar cualquier tipo de actividad comercial en el lugar porque se ubica dentro de la franja de protección del litoral.
El local del Millennium que se iba a destinar a cafetería ocupa 280 metros cuadrados. Se ha dejado una pequeña puerta de acceso hacia el interior. La intención inicial del Concello era utilizarlo de almacén pero, fuentes municipales consultadas, aseguran que la finalidad de ese espacio está todavía por definir.
El Concello desembolsó en junio para precintar parcialmente el lugar 230.723 euros, que se suman a los 2,4 millones de euros que costó inicialmente el proyecto diseñado por Gerardo Porto. Este presupuesto superó, en el ejercicio económico de 2009, la inversión prevista para renovar el paseo de Méndez Núñez (200.000 euros) o el aparcamiento y urbanización del pabellón del colegio Emilia Pardo Bazán (200.000 euros).