ANA RODRÍGUEZ. A CORUÑA
"No podemos permitir una deriva del plan a peor". El BNG no es partidario de dar marcha atrás en la restricción de las alturas porque, a su entender, corrige el "desarrollismo" permitido en la ciudad por el plan general anterior. El concejal responsable de Rehabilitación Urbana y Vivienda, el nacionalista Mario López Rico, concede que su formación, "ante el desmadre que se ha provocado", sí está "dispuesto a darle seguridad jurídica a los propietarios".
"A ver si vamos a ser más vazquistas que Vázquez y vamos a meter en ordenación edificios que quedaban fuera en el plan del 98", advirtió el edil en una charla a la que el Bloque invitó a asociaciones de vecinos para hablar de la nueva normativa urbanística, cuyo periodo de alegaciones finalizará el 18 de este mes.
Ante la alarma social, el alcalde, Javier Losada, ordenó revisar la norma que condiciona las alturas de los edificios al ancho de las calles en las que se ubican. "Se está sometiendo a reconsideración, a ver en qué sentido", se cuestiona López Rico, que sugiere como opción permitir una reestructuración de más del 80% de los edificios fuera de ordenación parcial, cuando el actual plan permite esa reforma si sólo afecta al 50% de la superficie construida.
López Rico asume que "es cierto" que sí habrá una "devaluación de las propiedades" de un 10% o un 15% pero defiende que los vecinos tienen que saber que se hace en pos de "una mejor calidad de vida y de la construcción". Quienes tienen "el gran problema", reprocha, son los especuladores, que necesitan hipotecas sobre "un montón de pisos que no se vendieron" para seguir moviendo y ganando dinero.
Para el concejal nacionalista, el Partido Popular ha "orquestado" una campaña "en toda regla", que es "parecida a la que hicieron con los gitanos en los pisos de protección oficial". López Rico entiende que la oposición utiliza "el miedo de la gente" o sus "instintos primarios" y los utiliza con "fines electoralistas".
"El plan no es perfecto, ni es lo que haría el BNG pero sigue una linea en la que se debe avanzar", añadió. El edil entiende que la Corporación procederá a la aprobación provisional del plan general, antes de su remisión definitiva a la Xunta, en septiembre u octubre. La concejal de Urbanismo, Obdulia Taboadela, espera hacerlo antes, sin embargo, a principios de verano.
La reordenación de los muelles fue otro de los asuntos abordados en el encuentro celebrado ayer, en el que López Rico asumió que los planes generales "son bastante fantasía" y que ninguno de los presentes vería urbanizado el muelle del Centenario y la zona de la lonja. Insiste en que la desafectación de los muelles "no es necesaria" para la financiación de Langosteira y no confía en que Repsol se traslade "de la mejor dársena de la costa atlántica de la península" sin que se le costee el traslado o se le indemnice.