GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
Cuentan con el compromiso de la Xunta, aunque esa promesa no se ha traducido todavía en euros. Los comerciantes de la Zona Obelisco recibieron ayer la visita de la directora xeral de Comercio, Nava Castro, que dio el visto bueno del Gobierno gallego al proyecto de convertir Pescadería en un centro comercial abierto; el primero sostenible en toda Galicia.
Aseguró la portavoz de Comercio que la Xunta no creará subvenciones específicas para ayudar a los empresarios de esta zona, aunque sí se comprometió a concederles todas las ayudas ya existentes para que consigan extender por todas las tiendas y locales de hostelería del centro las iniciativas del programa Innovacomercio.
Quieren homogeneizar la estética de los negocios, que ahorren todo lo posible en energía y que, además, todo lo que les rodee sea sostenible; desde las bolsas que utilizan en sus ventas hasta los materiales con los que decoran sus escaparates.
Dice el presidente de la Zona Obelisco, Antonio Amor, que este proceso de unificación de estilos no irá en perjuicio de la personalidad de cada negocio. Al contrario, el primer centro comercial abierto sostenible de Galicia pretende que se mantenga la esencia y el estilo de cada pequeño comercio, aunque, eso sí, deberán atender a los clientes de una manera muy parecida -la buena- y renunciar a ciertos vicios, como los rótulos de colorines colocados como si fuesen banderas en la fachada.
El proceso de cambio comenzará, a modo de prueba, con veinte negocios de Pescadería -desde locales de hostelería hasta tiendas de zapatos y joyerías-; los técnicos las visitarán y les contarán cuáles son sus puntos fuertes y en cuáles han de cambiar para convertirse en sostenibles.
Este proceso se desarrollará de manera paralela a la captación de socios que realizará la entidad comercial y, confía Antonio Amor, en que llegue el momento en el que todos los negocios se integren en esta iniciativa, a la que se han aferrado ya 200 comerciantes en estos tiempos de crisis y de centros comerciales en las afueras.
La directora xeral de Comercio confía en que esta iniciativa, este darle una forma común a los negocios a pie de calle, consiga atraer a los compradores, incluso que se convierta en un lugar de interés turístico.
No hay una fecha límite en el calendario para dar por finalizado este proyecto y es que Amor asegura que un centro comercial abierto como el de la Zona Obelisco, está condicionado a las idas y venidas de la economía, a las aperturas, los cierres, las jubilaciones, los traspasos y los cambios de actividad, aunque confía en que, con el tiempo, los pequeños comercios que surjan y los que resistan al envite de la crisis se adhieran a esta iniciativa de "renovarse para no dejarse morir".
Y, como en todo proyecto, hay luces y sombras, en este, hay buenas palabras para la Xunta y críticas para el Concello, a quien Amor reprocha que apueste por las grandes superficies comerciales en detrimento de los pequeños comercios y que no haya mostrado, todavía, su ayuda a este Innovacomercio recién nacido.