MARTA VILLAR | A CORUÑA
La Unesco, al darle a la Torre de Hércules el título de patrimonio de la humanidad, puso como condición que se protegiese su entorno para que no se levantasen edificios que rompiesen la armonía del conjunto. Por eso la Xunta también solicitó al Ayuntamiento recientemente que derribe el polideportivo de La Torre, pues resta vistas a este monumento, cuyo entorno debe estar despejado. Frente a esto, el plan general prevé la construcción de seis edificios, cinco de ellos con siete plantas de altura, a poco más de 500 metros del faro, en los terrenos anexos al polideportivo.
La construcción de estos edificios en San Amaro ocultará las actuales vistas hacia la Torre desde una parte del paseo marítimo donde se ubica el acceso a Adormideras. Y al revés, desde el faro romano, también supondrá un impacto la visión, en línea recta, de estos bloques de viviendas junto al paseo marítimo. El concejal de Vivenda e Rehabilitación, Mario López Rico, advirtió en la charla que dio el miércoles de que esta actuación supondrá "un impacto urbanístico importante en el entorno de la Torre".
La construcción de estas viviendas supondrá una gran contradicción: el plan general urbano incluye como área de planeamiento incorporado el estudio de detalle de San Amaro lo que implica que estos edificios de bajo y siete plantas que se construirán quedarán en ordenación mientras que para la zona anexa de Monte Alto rebaja las alturas y prácticamente la totalidad del barrio se quedará fuera de ordenación parcial. Es decir, el PXOM reduce alturas en Monte Alto donde el impacto sobre la Torre es nulo y ampara bloques de edificios de hasta siete plantas en terrenos situados dentro del campo visual del faro desde el paseo marítimo.
El Plan General de Ordenación Municipal (PGOM), aprobado inicialmente en diciembre y en período de alegaciones, establece para esta zona, donde ahora hay suelo vacío, una chatarrería y un almacén de material de obra, un desarrollo urbanístico conforme al estudio de detalle aprobado en 2002. En la ficha urbanística aparecen los seis bloques de viviendas, distribuidos alrededor del terreno triangular delimitado por el acceso a Adormideras, la avenida del paseo marítimo y el pabellón en la parte trasera.
Dos bloques de pisos se ubicarán en paralelo al acceso a Adormideras y detrás de ellos se construirán otros dos mientras que delante del pabellón se ejecutará un pequeño edificio. Todos ellos tendrán siete plantas de altura mientras que el sexto edificio, de gran longitud, sólo tendrá una planta y se situará al borde de la avenida del paseo marítimo.
El PGOM de 1998 ya delimitaba un área de actuación en esta superficie y el estudio de detalle fijaba que se ordenaría "mediante bloques evitando tapar las vistas hacia la Torre de Hércules". Dicho estudio de detalle de 2002 (y cuyas determinaciones incorpora el plan actual) preveía unas rasantes que no coinciden con las que figuran en el PGOM actual. En este instrumento de ordenación se aseguraba que los edificios no afectarán a las vistas del faro porque justo frente a él se ubicará el más bajo y porque su parte superior estará por debajo de la cota de la rasante del paseo marítimo. Sin embargo todo lo que se visualiza, tanto sea por encima como por debajo de dicha cota de referencia tiene impacto visual y afecta negativamente a la armonía del paisaje.
La ley del suelo dice que en los lugares de paisaje abierto o natural, sea rural o marítimo o en perspectivas que ofrezcan los conjuntos urbanos de características histórico artísticas, "no se permitirá que la situación, masa o altura de las construcciones, muros y cierres o la instalación de otros elementos, limiten el campo visual para contemplar las bellezas naturales, rompan la armonía del paisaje, desfiguren la perspectiva propia de ella o limiten o impidan la contemplación del conjunto".
La Xunta recomendó al Concello que derribase el polideportivo para que el faro romano ganase todo el protagonismo y despejar así su entorno. La Unesco estableció que no hubiese ningún elemento que rompiese la armonía desde punta Herminia hasta la playa de As Lapas. El título de patrimonio de la humanidad no es eterno, puede perderse si no se cumplen unos requisitos, entre ellos éste de cuidar el entorno, rehabilitar el faro (las obras empezarán en marzo) y evitar que se levanten edificios en su entorno.