RUBÉN GARCÍA / MARCOS OTERO | A CORUÑA
Un centenar de constructores, promotores y arquitectos criticaron con dureza puntos concretos del plan general durante el encuentro que mantuvieron ayer con la edil de Urbanismo, Obdulia Taboadela, en la Fundación Caixa Galicia. Pese a sus aclaraciones, la Asociación de Promotores Inmobiliarios de A Coruña (Aproinco) presentará alegaciones; mientras que la asociación provincial de constructores de A Coruña (Apecco) solicitó una reunión del foro de la edificación para analizar el plan. La edil aceptó la propuesta, pero pidió un mes después de que termine el plazo de exposición pública -el 18 de febrero- para analizar las reclamaciones. Las dudas del sector son varias.
. Fuera de ordenación. Promotores y constructores dejaron claro su malestar con la propuesta inicial del Ayuntamiento, porque debería ser una figura "excepcional". La concejal de Urbanismo, Obdulia Taboadela, se comprometió a modificar el plan, evitar que ningún edificio quede fuera de ordenación por las alturas e incluso, si es necesaria su reconstrucción, permitir levantar el mismo número de plantas. "Las repercusiones pueden ser incluso inmediatas", advirtió Ángel Jove, presidente de Aproinco. El gerente de este colectivo, Juan José Yáñez, añadió que la figura supone una "disminución del valor" de las propiedades y que la ley estatal del suelo obliga al vendedor a hacer constar en la escritura que el edificio está fuera de ordenación: "Quiero ver cuántas entidades financieras concederán una hipoteca para un piso que está fuera de ordenación".
El director de Urbanismo, Alfredo Cerezales, acudió en auxilio de Taboadela: "Estoy convencido de que a los promotores no les preocupa el fuera de ordenación". Añadió que esta circunstancia afecta "prácticamente a todos los edificios" del plan de 1998, porque no sólo se refiere a las alturas, sino también a otras leyes autonómicas y estatales. Promotores y constructores se quejaron de que quedan fuera de ordenación las manzanas compactas y que el nuevo plan obliga a dejar un patio interior.
. Más pisos. El sector de la construcción admitió estar "asustado" ante la edificabilidad que propone el Concello, que calificó como "muy baja". "Existen muchos polígonos donde su ejecución es difícil, por no decir imposible", apostilló el gerente de Aproinco. Taboadela esgrimió que el Concello pretende evitar la "sobreedificación" y lanzó piedras contra la Xunta al recordar que fue esta la que obligó a reducir en casi 7.000 viviendas la previsión inicial, hasta las 27.000. Los promotores también exigieron un estudio "pormenorizado" de los coeficientes de uso y se quejaron de que "por defecto" se establece que la ejecución sea por "cooperación" entre la iniciativa pública y privada y no por "compensación", que ofrece más libertad a los segundos. Taboadela se comprometió a colaborar para modificar aquellos casos donde se vea que es factible .
. Pisos de protección. Con especial ahínco cargaron sobre esta cuestión los promotores, contrarios a que se fije, de acuerdo a la legislación gallega, que las viviendas protegidas en cada polígono alcancen al menos el 40% del total. Exigieron que el número de pisos se establezca en función de las necesidades: "Hay edificios de vivienda protegida que no podemos comercializar en la ciudad", espetó Yáñez. Taboadela no estuvo de acuerdo: "La vivienda de protección tiene una altísima demanda".
. Financiación. La concejal admitió la dificultad que supondrá cumplir el plan en el plazo de una década porque será difícil contar con los recursos económicos suficientes: "A corto plazo no parece la época más adecuada para la inversión privada". Su matización se debió a que el presidente de Apecco, Antón Arias, dudó de que los objetivos del plan se consigan en diez años y recordó que se necesitan 800 millones: "Es un momento complicado (para el sector de la construcción). Nos esperan unos años de cierto sosiego inmobiliario. (...) Es difícil que la iniciativa privada tenga la capacidad de comprometerse en esa cantidad de dinero".
. Puerto y Fábrica de Armas. El presidente de los constructores fue el primero en alertar de la "incorrección" del plan general con respecto a los plazos para la urbanización de los muelles interiores; aunque luego hubo más voces críticas desde el público. La concejal de Urbanismo respondió que depende del Puerto, de la mudanza a Langosteira. Taboadela admitió que "a corto y medio plazo" sólo se podrá desarrollar la reordenación de los muelles de Batería y Calvo Sotelo, que se destinarán a oficinas; y que la intercambiador de San Diego dependerá del ritmo al que la Autoridad Portuaria traslade los contenedores. La edil de Urbanismo también asumió que la urbanización de la Fábrica de Armas no será a corto plazo, pues el Concello depende de que marche la factoría.