SARA VÁZQUEZ | A CORUÑA
"En el alcoholismo no hay correspondencia con una clase social, edad, sexo... Es una enfermedad muy democrática", afirma Tim, el más veterano de los integrantes de Alcohólicos Anónimos 24 horas de A Coruña, quien explica que su grupo es, junto con el de Ourense, el único en Galicia de estas características, que abre las 24 horas del día los siete días de la semana.
"A mí no siempre me entraban ganas de beber en horario de oficina", dice María, y añade que, dado que los alcohólicos suelen llevar una vida muy desordenada, no es habitual que coincidan los momentos críticos de un alcohólico con el horario de apertura de la mayoría de asociaciones.
Tim explica que, además de la disponibilidad permanente, les hace "especiales" el hecho de no contar con ningún médico ni psicólogo en su equipo. "No rechazamos a los médicos, pero aquí hay todos los medios para dejar de beber. De hecho, nos mandan pacientes derivados de centros de salud", asegura Tim, que explica que la terapia se basa en la comunicación y en la comprensión que ofrecen al alcohólico personas que han pasado por lo mismo que él. "Al principio, la terapia es intensiva. Tenemos un anexo donde pueden vivir hasta doce personas y los recién llegados se quedan aquí y no trabajan fuera. Hay que dedicarle mucho tiempo cuando estás empezando", dice.
Al igual que la enfermedad de la que se ocupa, la asociación es muy democrática en cuanto a su organización. "El buen funcionamiento del grupo depende de todos, nos organizamos por guardias", explica Tim, a lo que María añade que es beneficioso y parte de la terapia el hacerte responsable de algo y notar que la gente confía en ti.
"Desde que entras aquí, te haces responsable de tu vida. Antes no eras culpable, porque siempre había excusas", señala Tim. María asegura que la distorsión de la realidad que vive una persona alcohólica es tal que se llega a normalizar incluso el vivir en la calle. "Yo me quedé en la calle, pero vas normalizando la situación y hasta se te olvida que alguna vez no estuviste así. Crees que la sociedad te maltrata, que tienes mala suerte, que todo te sale mal... y te emborrachas", dice. María explica que, si se encuentran a una persona alcohólica en la calle, le ofrecen ayuda, pero en la mayoría de los casos la rechazan, se ofenden o niegan tener un problema con el alcohol.
La negación es el punto a superar para comenzar la recuperación. "El momento más triste es cuando reconoces que eres alcohólico, y muchas veces da vergüenza admitirlo, aunque después es un alivio porque obtienes una respuesta lógica a lo que te pasa", asegura Tim, que incide en el desconocimiento existente en la sociedad acerca de esta enfermedad. "El alcoholismo es progresivo y mortal. Nosotros partimos de la tesis de que el enfermo alcohólico nace alcohólico. No se puede curar, pero se puede detener", dice Tim de la enfermedad que la Organización Mundial de la Salud definió como tal en 1953. Se puede contactar con la asociación en el 981 134 791 y en www.aa24horas.com.