MARCOS OTERO | A CORUÑA
A medida que se agota el plazo de exposición pública del plan general y disminuye el periodo establecido para presentar alegaciones, aumenta proporcionalmente el número de personas que se acercan hasta la Casa del Agua para informarse sobre el documento urbanístico y recurrir su contenido. Ayer no fueron pocos los que se desplazaron hasta las oficinas instaladas por la Concejalía de Urbanismo en la planta baja del edificio para interesarse por la tramitación del planeamiento, comprobar la parcelación establecida por el equipo redactor y conocer los nuevos polígonos incorporados al documento en fase de aprobación.
Pero ayer, y cuando menos hasta el jueves, fecha en la que expira el plazo decretado por el Ayuntamiento para presentar alegaciones, el motivo principal por el que decenas de particulares acudían papeles en mano a hacer cola ante los funcionarios municipales a los que estos días se les acumula el trabajo es la recurrente ordenanza sobre alturas. De poco ha servido, en vista de la gente que ayer por la mañana guardaba turno en la Casa del Agua, la promesa del Ayuntamiento de modificar la polémica normativa: aproximadamente nueve de cada diez personas que se presentan ante los empleados municipales para recurrir el contenido del plan general lo hacen motivadas por esta ordenanza que ha acaparado las últimas semanas del periodo de exposición pública del documento aprobado el pasado 1 de diciembre.
De no haberse agitado la polémica sobre esta normativa redactada para calcular el límite de altura de los edificios en función del ancho de las calles, el trabajo de los funcionarios hubiera transcurrido de la misma manera que transcurrió los primeros días de exposición pública, con poca actividad.
La preocupación de los vecinos a raíz de la ordenanza se ejemplifica en el hecho de que se ha tenido que habilitar una mesa en exclusiva dedicada a aclarar las dudas derivadas de esta norma. Ya no basta con la general que hasta ahora servía para conocer la edificabilidad de determinado polígono o la clasificación establecida para una u otra parcela. Ante el volumen de personas que se interesan o desean conocer si su edificio está afectado por la ordenanza, no hubo más remedio que dedicar una de las colas a este cometido. Y la gente está más que satisfecha.
Entre las personas que guardan turno abundan los novatos, aquellos a los que, como reconoce más de uno, el plan general "ni les va ni les viene". Son los que lamentan que de repente se les hayan puesto en cuestión sus "propiedades" por un apartado escondido en un documento de más de un millar de páginas, a pesar de que reconocen también que desde determinados sectores y fuerzas políticas se han inflado las consecuencias de esta ordenanza. "El PP lo está poniendo peor de lo que es", afirma Francisco Toba, funcionario, y que como otros muchos aprovechó ayer la mañana para presentar su alegación contra el contenido del plan general.
Abundan también los que tienen escasa confianza tanto en las alegaciones, pese a presentarlas, como en el Ayuntamiento. De lo primero desconfían porque entienden que no van a ser escuchadas, a pesar también de que no faltan voces que las sitúan como la base para la futura modificación de la ordenanza anunciada por el Concello. Este último tampoco les inspira demasiada seguridad a los vecinos que ayer se acercaron hasta la Casa del Agua. Su promesa de rehacer la norma de las alturas es conocida, pero "por si acaso" prefieren marcharse a sus casas con la garantía que les otorga el haber protestado contra lo que, por el momento, recoge el plan.
El último cálculo municipal sobre las alegaciones presentadas hablaba de 24. Este número es el que ayer se registraba en apenas una hora en la planta baja del edificio de la calle Manuel Murguía, pero los recursos también se pueden entregar en la Concejalía de Urbanismo y en cualquier registro oficial.