TANIA SUÁREZ | A CORUÑA
El Xynthia apenas se notó en la ciudad, donde las ráfagas más fuertes de viento, 99,3 kilómetros por hora, se registraron entre las siete y las ocho de la tarde. Los únicos daños que provocó el ciclón en A Coruña fueron, principalmente, desprendimientos de uralitas y de antenas. Los vecinos siguieron los consejos del Servizo de Emerxencias de Galicia, que activó la alerta roja, y dejaron las calles y las carreteras desiertas. Aunque el temporal pasó de largo, los parques y los jardines permanecieron cerrados durante todo el día, ya que el dispositivo de emergencia permaneció activo hasta las nueve de la noche.
Por la ciudad sólo pasó el centro de la borrasca, lo que provocó que los vientos fuesen más débiles. "Los más fuertes se forman alrededor de la baja, por eso no afectó a A Coruña", aseguró uno de los trabajadores de Meteogalicia. La media del viento, según los datos recogidos por la estación meteorológica situada en el dique de abrigo, fue de 24,2 kilómetros por hora y llovió una media de veinte litros por metro cuadrado. El agua inundó unos bajos situados en la calle Copérnico.
Los bomberos y los efectivos de Protección Civil intervinieron una veintena de veces como consecuencia del temporal. La mayoría de las llamadas de los vecinos sucedieron entre las siete y las ocho de la tarde. "Casi todas las salidas fueron por desprendimientos de uralitas", afirmó una portavoz de los efectivos contraincendios. "Todo fue mucho más suave de lo que estaba previsto. La borrasca nos cogió justo en el centro y afectó menos. Le tocó a Ourense", comentó el responsable de Bomberos y Protección Civil, Carlos García Touriñán, tras decretar el final de la alerta roja.
En algunas zonas de A Coruña se registraron pequeños cortes de luz aunque, según Unión Fenosa, fueron incidentes "sin importancia". Algunos edificios de la zona de Os Castros y de la entrada a Oleiros se quedaron unos minutos sin suministro eléctrico durante la hora en la que el temporal más azotó la ciudad. Unión Fenosa informó de que la borrasca perjudicó a 3.140 clientes en la provincia de A Coruña.
El ciclón, según informó Meteogalicia, entró en la tierra por la zona de Arousa, atravesó Santiago y salió entre Malpica y A Coruña. A las nueve de la noche el Xynthia, que afectó sobre todo a Ourense, donde se registraron vientos de más de 190 kilómetros por hora, estaba en Asturias sin apenas haberse notado su paso por la ciudad, donde las temperaturas oscilaron entre los nueve y los dieciocho grados centígrados.
La borrasca tampoco afectó a Alvedro, que operó todos los vuelos con normalidad. El aeropuerto de Vigo fue el más perjudicado por la borrasca, que provocó la cancelación de cinco vuelos, dos con destino a Madrid y tres procedentes de la capital.
En el área metropolitana sólo hubo, al igual que en la ciudad, pequeñas incidencias. En Arteixo efectivos de Protección Civil acudieron a retirar tres pinos que cayeron sobre la carretera de Armentón, en Monteagudo; y en la parroquia de Dorneda, en Oleiros, tuvieron que intervenir los bomberos por un fallo en una torreta eléctrica.
En el municipio oleirense también se cayeron dos árboles que provocaron algunos daños en los vehículos que estaban estacionados en las inmediaciones. En Culleredo, en la zona de Vilaboa, tres coches sufrieron daños por la caída de un árbol. En O Burgo el viento movió algunos contenedores y los servicios de emergencia retiraron algunas vallas. Vimianzo fue la urbe de la provincia más afectada por el viento, que alcanzó los 146 kilómetros por hora, lo que la convirtió en la segunda ciudad gallega más perjudicada por el temporal. La primera fue Vigo, donde hubo vientos de 147 kilómetros por hora.