T. S. | A CORUÑA
Un grupo de vecinos de O Ventorrillo creó una plataforma para exigir al Ayuntamiento que desmantele el asentamiento chabolista de Penamoa. El organismo, que nació al margen de la asociación de vecinos del barrio, recuerda que el alcalde, Javier Losada, y la concejal de Servicios Sociales, Silvia Longueira, se comprometieron a que a finales de 2009 desaparecerían todas las barracas del poblado.
"Llevamos más de 25 años sufriendo las consecuencias de tener cerca el mayor supermercado de drogas del noroeste de España", subrayan los miembros de la plataforma, al tiempo que destacan el "flagrante incumplimiento del protocolo" firmado por el Ayuntamiento en 2008 en el que se comprometía con los residentes en O Ventorrillo a que Penamoa desaparecería en 2009. "La realidad es que el poblado continúa en pié y que se sigue manteniendo el continúo trapicheo y el tráfico de drogas en el mismo", aseguran los perjudicados, que entregarán hoy por la mañana un escrito en el registro del Ayuntamiento en el que exigen a los tres partidos que forman la Corporación municipal -PSOE, BNG y PP- que los apoyen para conseguir el desmantelamiento del poblado.
La Concejalía de Servicios Sociales admitió que hay veinte familias del asentamiento que rehusaron inscribirse en el plan del Ayuntamiento para ser integradas en pisos. El Ejecutivo local anunció que esos residentes en Penamoa se irían "forzosamente por vía judicial o policial", pero aún permanecen en sus chabolas.
En el Plan Especial Penamoa participaron 79 familias y algunas de ellas, según el Concello, permanecerán en el poblado hasta que los técnicos consideren que están preparadas para ser realojadas en pisos. La mayoría asisten a los cursos que se imparten en los módulos de integración que el Ayuntamiento instaló en Penamoa. En cuanto esos vecinos sean recolocados en viviendas, la Concejalía de Servicios Sociales dará por cerrado el proyecto para desmantelar el poblado. Los residentes en O Ventorrillo, sin embargo, temen que el proceso sea largo porque hay veinte familias que se niegan a abandonar el asentamiento.
Presidirá la plataforma Ana Oreiro, miembro de la asociación de residentes en O Ventorrillo que critica la labor de su entidad vecinal respecto a Penamoa. Oreiro ya se enfrentó en enero a la presidenta de la entidad vecinal, Rosa Barreiro, cuando apoyó una pegada de carteles en el barrio contra Losada y Longueira. La dirigente de la plataforma considera que la asociación se "desvinculó" del problema del tráfico de drogas en el asentamiento.
"Esta comisión vecinal, ante la diversidad de noticias contradictorias, considera necesario e ineludible informar a los vecinos sobre la situación actual y real del poblado", aseguran los miembros del colectivo, que tiene como objetivo "velar por la total desaparición de Penamoa y del tráfico de drogas".