JOSÉ MANUEL GUTIÉRREZ | A CORUÑA
-¿Qué es lo que va a cambiar en la comarca coruñesa con el plan de transporte metropolitano?
-El ciudadano va a ver el cambio en los servicios que se van a implantar y básicamente lo va a notar en el bolsillo y además creemos que mucho. Hasta ahora, cuando un usuario subía a un autobús, se le cobraba en función del recorrido que hacía, de manera que cuanto mayor fuera la distancia, mayor era el precio que tenía que abonar. Eso originaba que ciudadanos que viven en un mismo municipio pagaran más o menos en función de cuál fuera su destino. Ahora vamos a pasar a un sistema de tarificación zonal, en el que todos los vecinos que viven en una misma zona, que puede ser un municipio o dos si son muy pequeños, pagan lo mismo si tienen el mismo destino. La manera de calcular el precio se basa en el recuento de las veces que se traspasa la frontera entre dos zonas y la ventaja que tiene es que se sabe la tarifa que hay que pagar y se simplifican muchísimo, porque de las más de 1.000 que hay en la zona de A Coruña vamos a pasar a unas 16 ó 18. El transbordo va a ser además gratuito gracias a una nueva tarjeta de transporte, de forma que una persona podrá desplazarse desde Culleredo a Os Rosales pagando una sola tarifa.
-¿Esto implica que no habrá que pagar de nuevo al cambiar de autobús?
-Al pasar la tarjeta por la canceladora del segundo autobús, el sistema informático va a entender si el cambio de vehículo se produce en un periodo de tiempo determinado y si por lo tanto eso es un transbordo, de forma que no se lo cobrará al usuario, sino a la Xunta. Esta es la razón por la que está llevando tanto tiempo desarrollar este nuevo sistema.
-¿Va a seguir utilizándose la tarjeta de transporte metropolitano actual?
-Va a haber que utilizar una nueva, porque la actual es con contactos y exige ser introducida en una ranura de la canceladora. Usa una tecnología más antigua que la nueva, que es similar a la Millennium que se usa en A Coruña. Nuestra intención es que ésta sea compatible con la del sistema metropolitano para que conformen una sola oferta de transporte.
-¿Los problemas para implantar el nuevo sistema han sido sólo tecnológicos o los ha habido también con las empresas concesionarias?
-Yo no les llamaría problemas, ya que se trata de un sistema complejo en el que interactúan todas las compañías y en el que obviamente hay que llegar a acuerdos entre ellas cuando dos concesiones se solapan. Pero no son exactamente problemas, porque todas ellas quieren colaborar y además defienden sus legítimos intereses. Las dificultades mayores vienen del sistema tecnológico, que es novedoso y muy complejo porque tiene que ver qué paga el ciudadano, qué paga la Xunta y qué paga el ayuntamiento y cuál es.
-¿A Coruña va a ser la primera zona de Galicia en la que funcione este sistema?
-El modelo va a ser común para toda Galicia y vamos a empezar a implantarlo en las tres áreas que cuentan con un plan de transporte metropolitano: A Coruña, Ferrol y Santiago.
-¿Va a haber una reestructuración de líneas con motivo de la implantación del nuevo sistema?
-En el plan hay un programa de refuerzo de servicios en el que se implantan dos nuevas modalidades. Por una parte están los municipales para los casos de problemas de comunicación entre parroquias de un mismo ayuntamiento, que es lo que estamos articulando en Oleiros y en Culleredo, y el coste de estos servicios es asumido por cada ayuntamiento. La otra modalidad son los servicios de interés metropolitano para el paso por varios municipios, en los que la Xunta abona el 80% del coste y el 20% los ayuntamientos beneficiados.
-Una queja constante en el área metropolitana es el tiempo excesivo que se tarda en recorrer distancias cortas. ¿Hay alguna medida prevista para solucionar esto?
-Contamos con estudios elaborados para empezar a apuntar vías de penetración preferente para el autobús, lo que se conoce como plataforma reservada o carril bus. Son actuaciones que deben estudiarse con cuidado porque tienen una afección no desdeñable sobre el resto de los usuarios de la calzada y en estos momentos vamos a contratar estudios para ver cuál sería el impacto de una iniciativa de estas características en nuestras ciudades. Estas vías deberían estar reservadas sólo para vehículos de servicio público y para los de alta ocupación, que son los que llevan tres o cuatro pasajeros. Lo normal sería que con estas vías comunicáramos la periferia con las zonas donde se produce un cambio de transporte, ya sea de autobús a autobús como a ferrocarril, con el fin de que sea fácil llegar a ese punto de intercambio.