PABLO LÓPEZ | A CORUÑA
Un hombre ha sido condenado a una pena de ocho meses de prisión por agredir a otro con una navaja en el interior de uno de los locales after hours de la calle Pintor Joaquín Vaamonde sobre cuya conflictividad habían alertado los residentes de la zona.
El documento de la sentencia expone en el apartado de hechos probados que el condenado, antes de lesionar a su víctima con una navaja, le arrojó "por razones no concretadas" un vaso de cristal que no llegó a alcanzarla.
Fue después de este primer ataque cuando el agresor utilizó el arma blanca. La víctima, según consta en la sentencia, logró esquivar el primer navajazo que su atacante dirigió contra ella dentro del local, pero fue alcanzada en un brazo en un segundo intento.
"Intentó clavarle una navaja. Logró esquivar el primer golpe, sin embargo, al protegerse con el brazo izquierdo del segundo resultó alcanzado", expone el documento de la sentencia.
El agredido, según consta en la sentencia, tardó un total de diez días en recuperarse de la herida y presenta como secuela una cicatriz de seis centímetros en el brazo. "La herida afectó a la musculatura y la víctima precisó para su curación anestesia local y puntos de sutura. Le quedaron como secuelas una cicatriz y la limitación funcional de las articulaciones del tercer dedo", expone el documento de la sentencia.
La pena de ocho meses de prisión no es la única que el juez ha impuesto al acusado. El agresor deberá indemnizar a su víctima con la suma de 1.571 euros -151 por los días de incapacidad durante la recuperación, 700 euros por la cicatriz y otros 700 euros por la limitación funcional que sufre el hombre agredido-.
La agresión que motivó esta sentencia ocurrió en un local after hours ubicado en una calle en la que sus residentes llegaron a amenazar con organizar patrullas ciudadanas para controlar la delincuencia que, según los propios vecinos, existe en la vía durante las madrugadas del fin de semana.
Los vecinos, coordinados por la asociación El Ensanche, denunciaron que establecimientos como el que acogió la agresión incumplían los horarios de apertura y cierre y atraían a traficantes y consumidores de droga.
La agresión por la que el juez ha impuesto ocho meses de cárcel ocurrió a las 07.30 horas, es decir, en un momento en el que sólo están abiertos aquellos locales de copas que funcionan como after hours.
Los vecinos habían explicado cuando iniciaron las protestas que las peleas se repetían casi todos los fines de semana y que los gritos y el ruido de vasos al romperse eran perceptibles desde el interior de sus viviendas.