MARCOS OTERO | A CORUÑA
¿Puede considerarse a la calle Orzán como lo más parecido que existe en la ciudad al Soho londinense? Algunos creen que sí, de hecho la asociación de comerciantes de la zona toma prestado el nombre de este popular barrio de la capital británica. El área de poco más de un kilómetro cuadrado en el West End de Londres sirvió también de modelo para rejuvenecer y revivir comercialmente uno de los núcleos coruñeses más tradicionales, enclavado en pleno casco histórico de la ciudad. Esa aspiración va camino ahora de languidecer, según lamentan algunos de los propietarios de los negocios instalados en el Orzán. La propuesta de peatonalización de la zona y la reforma financiada por el Ayuntamiento han reabierto el debate sobre su futuro entre vecinos y comerciantes.
Atraídos por los alquileres reducidos, jóvenes emprendedores comenzaron hace menos de una década a instalarse en los bajos comerciales de la calle hasta entonces ocupados por las típicas tabernas y tiendas de ultramarinos de Pescadería. Lo hicieron también deseosos de convertir a esta zona en el Soho coruñés, conscientes de que, por ejemplo, en este punto se abrió el primer drug shop de la ciudad. De esta manera, la vanguardia empezó a convivir con la tradición y los establecimientos con las propuestas más rompedoras estéticamente comenzaron a mezclarse con los talleres de costura de toda la vida. La apuesta, sin embargo, está ahora en entredicho.
Eso opina al menos una parte del sector de comerciantes más vinculado a las propuestas comerciales más innovadoras. Si ya de por sí resulta complicado pelear contra la crisis, lamentan, los esfuerzos han de multiplicarse si la calle en la que se encuentran está en obras. La rehabilitación de la calle diseñada por el Ayuntamiento supuso un golpe para la campaña navideña, que condiciona buena parte de los resultados anuales de los establecimientos de moda y complementos. Tal es el descenso en las ventas experimentado desde que en noviembre comenzaron las obras en la zona, que algunos ya se temen un aluvión de cierres en los próximos meses. Por lo pronto ya ha cerrado una tienda de moda, pero lo cierto es que ese local ya ha encontrado un nuevo inquilino y resulta complicado encontrar bajos vacíos en todo el recorrido de la calle del Orzán, y muy especialmente en su parte más baja, en la zona paralela a Cordelería.
Frente a las opiniones más catastrofistas, el sector de los comerciantes más próxima a la propuesta de los vecinos de peatonalizar la calle opina que el Orzán mantiene vivo el espíritu surgido hace unos años por convertirse en la zona comercial más distintiva de la ciudad. Argumentan que limitar la circulación de vehículos ayudará a revitalizar la calle y a eliminar determinadas actividades que subsisten en la zona, en referencia a la prostitución que se practica en determinados puntos. Frente a ellos, hay otros que no ven a las prostitutas como el problema más inmediato y se muestran más partidarios de buscar fórmulas para estimular el comercio. Consideran que prohibir el acceso en coche reduciría el ya de por sí limitado movimiento de personas que se registra a diario en esta zona del barrio del Orzán.