GEMMA MALVIDO | A CORUÑA
El de internet es un mundo más desconocido para los adultos que para los niños, aunque eso no quiere decir que los jóvenes controlen todo lo que pasa en la Red. La biblioteca de la Sagrada Familia acogerá el próximo lunes y el día 22 de marzo unas jornadas bajo el título Que fan os nosos fillos na internet? Jorge Castro es el encargado de impartirlas. El taller se celebrará de siete a nueve de la noche y, aunque es gratuito, es necesario inscribirse en el teléfono 981 184 392.
-¿Qué temas tratarán en los talleres?
-Son unas jornadas dedicadas a orientar a los mayores, no sólo a padres y madres, sino también a maestros, del uso que hacen los niños de internet. Hablamos de las redes sociales, de la navegación por internet, de las cosas que no se deben hacer, como colgar fotos propias o de otros en ciertos sitios y de los riesgos que entraña la Red; por ejemplo, contactar con personas que no conocemos por correo electrónico o por chats.
-¿Cuáles son los peligros más comunes?
-Hay muchos, pero el más común es que, a través de correos electrónicos, alguien introduzca un troyano, un virus en el ordenador, y consiga robarles las contraseñas a sus usuarios. Les pasó a unas chicas en la biblioteca y le puede pasar a cualquiera si no se fija bien en lo que descarga o dónde pincha. Después hay otros peligros, como el uso que se les puede dar a unas imágenes grabadas con una cámara web, la suplantación de la identidad en las redes sociales, el encuentro con extraños...
-¿Prohibir el acceso a internet en casa es la solución?
-No merece la pena prohibírselo a los niños porque pueden acceder a internet desde cualquier lugar, incluso desde dispositivos móviles.
-Lo importante entonces es saber utilizar la Red de manera segura.
-Claro, les damos consejos para que hablen a sus hijos de la importancia de tener contraseñas seguras, porque los chavales las comparten con mucha alegría y hay que transmitirles que, aunque hay cosas que parecen gamberradas, en realidad, son delitos.
-Pero los niños les llevan ventaja en esto de la navegación por internet a sus padres.
-Es normal, ellos han nacido ya con internet, pero los adultos tienen que hacer un esfuerzo por ponerse al nivel de los niños. Hay muchos padres que piensan que el ordenador es un televisor o un juguete y no es verdad. No se puede poner el equipo en la habitación de los niños y ya está; tiene que estar en un lugar común de la casa. Los chicos, muchas veces, pecan de ingenuos, descargan cualquier cosa o abren correos de remitentes que no conocen y eso es un riesgo no sólo para su intimidad, sino también para sus equipos.
-La intimidad es una cuenta pendiente de la Red.
-Ya, sobre todo con las redes sociales y no sólo para los niños, sino también para los adultos. Una foto colgada en una red social no tiene por qué tener nada de malo, pero sacada de contexto puede presentar muchos problemas. A veces en los perfiles de mayores se ve cada cosa...
-¿Y se puede controlar el uso que se hace de las fotografías que circulan por internet?
-Es complicado, sobre todo porque es un mundo que cambia muy rápido. Primero fue el IRC, después el Messenger, ahora las redes sociales como Facebook y Tuenti... Lo que les decimos a los adultos es que tampoco tienen que dramatizar, que tienen que controlar las páginas que consultan sus hijos y que les tienen que explicar los riesgos que conllevan ciertas prácticas. Lo más importante es que creen en casa un clima de confianza, que sepan lo que hacen y, para ello, hay programas, tanto gratuitos como de pago, que restringen las páginas que se consultan y los contenidos a los que se accede desde, por ejemplo, el ordenador de casa.
-¿No es necesario estar siempre detrás de la pantalla?
-Ni necesario ni posible. Está claro que los niños se van a meter en páginas en las que no deberían, pero es normal, son curiosos y tampoco dominan tanto la herramienta como nosotros pensamos. Además, es inevitable, incluso los adultos acabamos en páginas en las que no deberíamos entrar.