G. M. O. | A CORUÑA
El semáforo que el Ayuntamiento colocó en enero en la calle Pablo Picasso para ayudar a cruzar a los alumnos del colegio Salgado Torres sigue tal y como lo dejaron los operarios a finales del año pasado; precintado y sin haber mostrado sus discos de colores ni a pequeños ni a mayores.
La asociación de padres del colegio Salgado Torres se queja de que el Concello haya empleado el dinero público en un semáforo que no funciona y acusa al Gobierno local de primar la reforma de la calle -que, antes de fin de año y gracias a los tres millones de euros que invertirá el Estado en la zona, se convertirá en un corredor verde- a la seguridad de los pequeños que, cada día, han de mirar a un lado y luego al otro para poder ir de sus casas al colegio y de las clases a sus habitaciones.
Se quejan los padres de que los coches circulan a velocidades muy superiores a las que marcan los discos rojos de las señales de prohibición y creen que, algún día, "pasará algo" y que, después "ya no habrá remedio".
Una de las vocales de la asociación se ha quejado ya siete veces al Ayuntamiento por la ceguera a la que tienen sometido al semáforo, pero la única respuesta que ha recibido del Consistorio es que la señal vertical se quedará así, por lo menos, hasta que se acabe la reforma de la calle Pablo Picasso, antes de que termine este año.
Esta obra, que dotará a Elviña con un corredor verde es la que más fondos de la segunda edición del Plan Zapatero recibirá en la ciudad: tres millones de euros.