TANIA SUÁREZ | A CORUÑA
Seis horas. Ese fue el tiempo durante el que tres individuos humillaron y maltrataron a un disminuido. Los procesados reconocieron ayer los hechos de los que le acusaban el fiscal y la familia de la víctima y aceptaron ser condenados a dos años de cárcel y a pagar una indemnización de 35.000 euros. El juez también impuso a los imputados, que residen en la misma localidad que el perjudicado, la prohibición de acercase y de comunicarse con él durante tres años.
Los condenados le ataron un cinturón al cuello y lo pasearon desde las 12.00 hasta las 18.00 horas por varios bares de la localidad en la que viven; le pintaron la camiseta con un rotulador; le quitaron la ropa; y lo obligaron a subirse a un billar y bailar; le dieron golpes con el taco del billar en los testículos; le ataron los cordones de los zapatos para que apenas pudiese caminar; lo rociaron con un spray; lo metieron en el maletero de un coche; le apagaron un cigarrillo en una pierna; y le dieron varios golpes. Todo sucedió, según el letrado de la víctima, José Manuel Ferreiro, ante los vecinos de la localidad, pero ninguno de ellos llamó a la policía ni trató de evitar las vejaciones.
Los transeúntes, los clientes y los dueños de los bares ignoraron las peticiones de auxilio de la víctima, que regresó a su vivienda caminando sola y desnuda. El hombre, como consecuencia de los hechos, sufrió varias heridas y le quedaron como secuelas "sensación de calor, dolor de cabeza, olvidos frecuentes, menor capacidad de concentración, sentimientos de culpa y de vergüenza, y dificultad para dormir", según sostiene el representante del Ministerio fiscal. El abogado de la familia del perjudicado asegura que el denunciante se negaba a salir solo a la calle y que apenas hablaba con nadie.
La Fiscalía solicitaba que los tres jóvenes fuesen condenados a seis años de cárcel y a abonar una indemnización de 12.000 euros. La acusación particular pedía al magistrado del Juzgado de lo Penal número 3 de A Coruña que les impusiese una pena de diez años de cárcel porque además de los delitos de los que les acusaba el fiscal solicitaba que se les imputase un delito de detención ilegal, ya que trasladaron a la víctima de un bar a otro en el maletero de un coche.
A las puertas del Juzgado de lo Penal número 4 se reunieron ayer los tres acusados, el perjudicado y varios vecinos de la localidad, que estaban citados como testigos. La familia del perjudicado decidió llegar a un acuerdo con los tres jóvenes sobre la condena para que no se celebrase el juicio. Los individuos, no obstante, entraron en la sala de vistas y se sentaron en el banquillo de los acusados, desde donde reconocieron al juez haber humillado y maltratado a su vecino. El magistrado dictó sentencia oral en la sala. Los procesados, a pesar de que fueron condenados a dos años de cárcel, no entrarán en prisión porque carecen de antecedentes.