ANA RODRÍGUEZ A CORUÑA
El edificio del antiguo cine Avenida no tiene futuro conocido. Dos años después de quedar completamente deshabitado, el histórico edificio, que inauguró con su construcción la actual altura del Cantón Grande, mantiene sus andamios sin saber qué albergará en su interior. El Ayuntamiento desconoce todavía qué usos permitirá que le dé su propietaria, Caixa Galicia, que afirma no poder abordar el proyecto sin la decisión municipal.
La Concejalía de Rehabilitación y Vivienda, mediante una portavoz, sostiene que Caixa Galicia puede retomar el proyecto siempre que mantenga la estructura del edificio y preserve los usos asignados hasta el momento: viviendas en los pisos superiores y oficinas y actividad comercial en los inferiores.
Pero los planes de la entidad financiera son otros, ya que siempre ha considerado la construcción comprada a Amancio Ortega como futuro recinto de oficinas y de actividad institucional y social, anexa a su otro emblema en el Cantón Grande, la sede de la Fundación Caixa Galicia, diseñada por el británico Nicholas Grimshaw.
La caja gallega sostiene que ha de esperar por la revisión del Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) de la Ciudad Vieja y Pescadería, ya en tramitación, para iniciar la reforma de los bajos y las siete plantas del inmueble. El Ayuntamiento pretende que ese documento se apruebe antes de finalizar el año, paralelamente a la aprobación definitiva de la revisión del plan general. Ya en un primer momento, la caja de ahorros, que compró íntegramente el edificio al fundador de Inditex en 2007, descartó dedicar el inmueble a viviendas.
El edificio tiene, según el Pepri en vigor, protección estructural, una figura que vela por que el inmueble preserve sus características arquitectónicas, su forma, el espacio ocupado y todos los rasgos que singularizan la construcción como patrimonio cultural.
Hasta los años cuarenta, los edificios del Cantón Grande no superaban las cuatro plantas, con un aspecto similar al de la avenida de La Marina. El ejemplo del Banco Pastor en 1922 se extendió a la manzana de al lado, una transformación en la que el inmueble del cine Avenida, que se levantó entre 1937 y 1941, fue pionero. El arquitecto Rafael González Villar incluyó elementos novedosos para el momento, como concebir la planta baja como prolongación de la calle.
La fachada combina elementos de autor con referencias a la arquitectura internacional. El cine Avenida sustituyó al teatro Linares Rivas (inicialmente salón de espectáculos Doré), diseñado por Leoncio Casares en 1919.
Actualmente, la estructura en apoyo a la candidatura de la Torre de Hércules que cubría el cine Avenida ha sido retirada. Pasado el año en el que el monumento consiguió el título de patrimonio de la humanidad de la Unesco, la entidad financiera ha decidido sustituir la réplica de la Torre de 21 metros por una lona vertical de publicidad ordinaria que, además, no invadirá la acera como sí lo hacía la anterior.