SARA VÁZQUEZ | A CORUÑA
El hostelero Pablo Gallego explica los beneficios que, en su opinión, supondrá la unificación de estilos de las terrazas de la Ciudad Vieja tanto para los establecimientos hosteleros como para la revitalización de la zona.
-¿Por qué creen necesario unificar el estilo de las terrazas de la Ciudad Vieja?
-Para recuperar la parte histórica de la ciudad, el casco antiguo, porque es así en todas las ciudades ya que hay tradición en la gente de estar al aire libre. El clima de aquí no es tan extremo. Basta con que esté cubierto para que la gente se proteja de la lluvia. En Londres, Berlín, Finlandia y París es así y la gente, si puede, está en la calle. Además, viene la ley del tabaco, y así los fumadores tendrán un sitio y los no fumadores estarán más tranquilos. Hasta ahora, en Galicia, cada uno iba por su lado, de ahí el feísmo. Los gallegos somos muy independientes. Si se hace una cosa conjunta, es un proyecto más satisfactorio, quedará mejor.
-¿Cómo tienen que ser?
-Tiene que ser algo móvil, que cubra de las inclemencias del tiempo y algo moderno para salirnos del estereotipo de las que montábamos hasta ahora. Creo que tienen que aunar funcionalidad y diseño.
-¿Tendrían que pedir ayudas para financiar la reforma?
-Tal como están las cosas hoy, habrá que echar mano de alguien, incluso de créditos a largo tiempo y bajo interés. Ahora que estamos con ayudas a los trabajadores, sería una forma de crear empleo. Sin dejar al trabajador de lado, si ayudas a un empresario y luego cumple sus compromisos, estás ayudando a los otros obreros.
-¿Beneficiaría a los negocios de hostelería?
-Si están bien hechas, sí. Tienen que tener un sistema de calefacción de infrarrojos, que caliente a la persona en vez de calentar el espacio, como se está haciendo en el resto de Europa, y hay que mantener los precios y dar buen servicio. Creo que sí funcionarían. Si estoy cómodo, a mí me gusta tomar un café o incluso comer fuera. Las terrazas no son sólo para el verano, que aquí es muy corto, dura como mucho dos meses, y el invierno, diez.
-¿El gremio está unido e ilusionado con el proyecto?
-Estamos ilusionados más que nada porque la gente está colaborando desinteresadamente, tanto la asociación de vecinos como los hosteleros. Esto, sumado al control del tráfico, dará al casco histórico el valor que en realidad tiene, y a ver si provoca que en los bajos que hay libres en la Ciudad Vieja se instalen locales comerciales y no garajes, como es ahora.