TANIA SUÁREZ | A CORUÑA
El contrato blindado que la Xunta presidida por Emilio Pérez Touriño firmó para alquilar cuatro plantas del edificio Proa por 49.320 euros al mes expira el 1 de marzo de 2011. El delegado de la Xunta en A Coruña, Diego Calvo, advirtió ayer tras visitar las instalaciones, que estaban inundadas, que la negociación para la renovación del convenio dependerá de si la compañía subsana las carencias que tiene el edificio.
"Habrá que hablar con la entidad sobre las deficiencias y sobre el contrato porque no puede ser igual que el que hay. Tendremos que negociar otros precios", aseguró Calvo, quien opinó que la rotura de la tubería apenas causó desperfectos. "Es mucho menos de lo que me dijeron. Contaba con que se iba a caer el mundo, pero no pasó nada", afirmó el representante del Gobierno gallego después de recorrer el inmueble con los técnicos.
La responsable de Justicia de CCOO, Estrella Añón, denuncia el estado en el que se encuentra el Proa. "Los funcionarios de las plantas de arriba apenas pueden trabajar con el calor que hace. Los sistemas de ventilación no funcionan", afirma la portavoz sindical al tiempo que cuenta que el Gobierno gallego decidió hace veinte días prescindir del guarda de seguridad que vigilaba por la noche las dependencias judiciales. "Antes había seguridad, pero ahora a las tres de la tarde queda todo vacío", destaca Añón, que recorrió las instalaciones inundadas. Carlos Giralde, secretario del Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 1 de A Coruña destaca que el edificio tiene "muchas deficiencias". La inundación, asegura, fue "una de esas situaciones imprevistas que no te queda más remedio que aceptar".
"El siniestro quizás haya causado daños irreparables en los servidores informáticos", destaca el portavoz de Justicia de UGT, Pedro Galán. La Confederación Intersindical Galega (CIG) denunció la "falta de coordinación y de información" durante la inundación del inmueble.
El delegado del Gobierno gallego recalcó que la Xunta bipartita realizó obras en el sistema de climatización del Proa, pero que aún así no funciona. Calvo insistió en que el edificio está vigilado. "En las plantas de los juzgados había tres turnos y los redujimos porque por la noche el edificio cierra. De todas formas, hay un vigilante para todo el inmueble", recalca.